Zamia restrepoi

Zamia restrepoi, conocida durante mucho tiempo como Chigua restrepoi, es una cícada de Colombia que solo crece en el departamento de Córdoba, al pie de la cordillera Occidental, en las selvas húmedas de tierras bajas de la cuenca del Sinú. Es la única especie del Género Zamia cuyas pinnas tienen una verdadera nervadura central, el rasgo que llevó en 1990 a describirla en un género propio, Chigua, integrado en Zamia en 2009. La UICN la clasifica en peligro crítico, y es también la única especie del género incluida en el Apéndice I de la CITES, desde el 18 de enero de 1990.

Datos clave de Zamia restrepoi

  • Nombre aceptado: Zamia restrepoi (D.W.Stev.) A.Lindstr. (2009), aceptado por The World List of Cycads (versión 2026.08.15) y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF).
  • Antiguos nombres y sinónimos: Chigua restrepoi D.W.Stev. (1990), el nombre original; Chigua bernalii D.W.Stev. (1990), sinónimo.
  • Familia: Zamiaceae, orden Cycadales.
  • Nombres comunes: «corocito», nombre local en Colombia (plan de acción colombiano de 2015); «chigua», nombre español que registra Species+ y que designa en Colombia a las cícadas en general.
  • Distribución natural: Colombia, departamento de Córdoba (municipio de Tierralta), entre unos 100 y 200 m.
  • Estado UICN: en peligro crítico (CR), evaluación publicada en 2022.
  • CITES y otras protecciones: Apéndice I de la CITES desde el 18 de enero de 1990, sin exención para las semillas; Anexo A en la Unión Europea; en peligro crítico en las listas rojas nacionales de Colombia.
  • Rusticidad documentada: ningún dato (véase Rusticidad).
  • Exposición y sustrato: en la naturaleza, sotobosque de selva húmeda bajo una buena cobertura de árboles, en suelos bien drenados; ninguna pauta de cultivo publicada.
  • Porte y dimensiones: tallo subterráneo de unos 10 cm de diámetro; hasta 5 hojas de 3 m de largo como máximo.
  • En jardines botánicos: Montgomery Botanical Center (dos entradas, de 2010 y 2021), The Huntington y el jardín botánico de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), Jardín Botánico de Medellín (Colombia).
  • Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).

Cómo reconocer Zamia restrepoi

Zamia restrepoi se reconoce a primera vista: sus pinnas delgadas tienen una nervadura central marcada, que ninguna otra Zamia posee. Sus demás caracteres son los del pequeño grupo de especies colombianas al que pertenece: tallo subterráneo, pecíolo espinoso, pinnas dentadas y conos sobre largos pedúnculos. La ficha de la especie del plan de acción colombiano para la conservación de las zamias (López-Gallego, 2015) la describe así:

  • Tallo: subterráneo, de hasta 10 cm de diámetro.
  • Hojas: en roseta en el extremo del tallo, hasta 5 a la vez, de 3 m de largo como máximo; el pecíolo y la parte inferior del raquis llevan numerosos aguijones. Las hojas jóvenes son pardas y densamente pubescentes.
  • Pinnas: hasta 30 por hoja, lanceoladas, sésiles, de hasta 35 cm de largo y 5 cm de ancho, de textura papirácea, con una nervadura principal y dientes marcados en el margen hacia el ápice.
  • Conos masculinos: pardos, pubescentes, de hasta 5 cm, sobre un largo pedúnculo de hasta 10 cm.
  • Conos femeninos: pardo rojizos, pubescentes, de hasta 15 cm, sobre un pedúnculo de hasta 30 cm.
  • Semillas: con una cubierta carnosa roja, de 1 cm aproximadamente.

La anatomía confirma lo excepcional de esa nervadura central: en todas las Zamia estudiadas, los haces vasculares de la pinna son paralelos y de tamaño parecido, salvo en Zamia restrepoi, en la que la nervadura central corresponde a un único haz grande (Glos y colaboradores, 2022, según Stevenson y colaboradores, 1996). En la clave de su grupo publicada en 2021, la especie se distingue por tres criterios: pecíolo espinoso, pinnas sésiles y sin collar, y nervadura central bien visible (Calonje y colaboradores, 2021).

Híbridos

No se conoce ningún híbrido, ni natural ni obtenido en cultivo.

Confusiones posibles

La nervadura central hace casi imposible confundirla con otra Zamia. Entre las cícadas, solo se encuentra una nervadura central en Cycas, cuyas pinnas no tienen ninguna otra nervadura visible, y en Stangeria, de Sudáfrica, cuya nervadura central emite nervaduras laterales; ninguno de los dos géneros crece en América.

En la misma cuenca del Sinú, a unos veinte kilómetros de las antiguas recolecciones de Zamia restrepoi, crece Zamia sinuensis, descrita en 2021: sus pinnas muy onduladas no tienen nervadura central, y las dos especies, que no se parecen en nada, no parecen convivir (Calonje y colaboradores, 2021). El nombre de Zamia chigua, una especie del Chocó colombiano descrita en 1854, también puede inducir a error: no tiene relación con el antiguo género Chigua.

Taxonomía

The World List of Cycads y GBIF aceptan el nombre Zamia restrepoi; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026). El nombre resulta de la integración del antiguo género Chigua en Zamia.

El género Chigua, de 1990 a 2009

En 1990, Dennis W. Stevenson, del Jardín Botánico de Nueva York, describió en las Memoirs of the New York Botanical Garden (volumen 57, páginas 169 a 172) un nuevo género de cícadas, Chigua, con dos especies del municipio de Tierralta, en Córdoba: Chigua restrepoi y Chigua bernalii. El argumento para separarlo era la nervadura de las pinnas, que tienen una nervadura central de la que salen nervaduras laterales ramificadas, mientras que las Zamia solo tienen nervaduras paralelas. El nombre del género retoma «chigua», nombre indígena de las cícadas en Colombia.

La integración en Zamia (Lindström, 2009)

En 2009, el botánico Anders J. Lindström publicó en la revista Taxon (volumen 58, páginas 265 a 270) un artículo sobre la tipificación de varios nombres de Zamia, en el que también revisaba la situación de Chigua. Incluyó el género Chigua en la sinonimia de Zamia, creó la combinación Zamia restrepoi (D.W.Stev.) A.Lindstr. y atribuyó Chigua bernalii a la misma especie. Sus argumentos eran de tres tipos (Lindstrom, 2009):

  • Morfología: de los cinco caracteres propuestos en 1990 para definir Chigua, tres aparecen en muchas o en todas las Zamia (pinnas subopuestas a alternas, escamas masculinas y femeninas hexagonales y peltadas). Las protuberancias en los ángulos de las escamas femeninas, presentadas como únicas, aparecen en Zamia urep, Zamia melanorrhachis y Zamia disodon cuando el cono no ha sido polinizado: para Lindström, son un artefacto de la falta de polinización o de la desecación. Quedan la nervadura central, sin equivalente en Zamia, y los conos sobre pedúnculos muy largos, que se encontraron después en Zamia disodon y Zamia melanorrhachis, especies que tienen además nervaduras laterales prominentes parecidas.
  • Genética: los estudios moleculares publicados hasta entonces apuntaban todos en la misma dirección. Según los trabajos que cita Lindström, el ADN del cloroplasto separa Chigua de Zamia menos que Ceratozamia de Microcycas; dos filogenias de 2003 y 2005 situaban Chigua dentro de Zamia, y los códigos de barras genéticos probados en 2007 distinguían todos los géneros de cícadas salvo Chigua y Zamia.
  • Una sola especie: Chigua restrepoi solo se conocía por dos especímenes y Chigua bernalii por uno, estéril, recolectados a pocos kilómetros de distancia; dos especies tan próximas creciendo casi juntas no tendrían equivalente en las cícadas. A principios de 2008, Lindström visitó la localidad tipo, inundada ya por la represa, y solo encontró plantas dispersas en el bosque degradado de los alrededores; midió las numerosas plantas rescatadas y replantadas más arriba, en una zona reforestada. La anchura y el número de las pinnas variaban tanto entre ellas que no permitían separar dos especies: las pinnas anchas y poco numerosas del tipo restrepoi (de 3 a 5 cm de ancho, de 20 a 30 por hoja) y las pinnas estrechas y numerosas del tipo bernalii (de 1 a 1,5 cm de ancho, de 30 a 55 por hoja) entran en la variación de una sola especie, como se observa en otras Zamia entre plantas de sol y de sombra. Conservó el nombre ligado al espécimen fértil, restrepoi.

Lindström señala también que la lámina publicada en 1990 parece mostrar conos femeninos jóvenes, y no conos masculinos como indica el pie, y recuerda el número de cromosomas de la especie, 2n = 18, el mismo que el de Zamia manicata y Zamia amplifolia (Lindstrom, 2009).

Los estudios moleculares publicados después confirman que la especie es una verdadera Zamia: pertenece al «clado manicata», un grupo de especies del norte de Colombia y del este de Panamá cuyo parentesco está bien respaldado (Calonje y colaboradores, 2019, citado por Calonje y colaboradores, 2021). El grupo comprende Zamia manicata, Zamia disodon, Zamia melanorrhachis, Zamia restrepoi y, desde 2021, Zamia imbricata y Zamia sinuensis. Sus miembros tienen pinnas extraordinariamente diversas, pero comparten un tallo subterráneo o semienterrado, pinnas muy dentadas, conos sobre largos pedúnculos, semillas pequeñas de cubierta muy fina y conos masculinos diminutos (Calonje y colaboradores, 2021). El estudio basado en transcriptomas de Lindstrom y sus colaboradores (2024), que analizó una planta de Córdoba, confirma la posición de Zamia restrepoi en este subgrupo del norte de Colombia, con Zamia disodon, Zamia manicata y Zamia sinuensis, y concluye que la nervadura central de las pinnas es un rasgo propio de esta especie dentro de Zamia, no la marca de un linaje aparte.

La CITES adoptó este cambio más tarde: según Species+, Chigua se integró en Zamia, y Chigua bernalii en Chigua restrepoi, en 2017, tras los cambios nomenclaturales adoptados en la 17.ª Conferencia de las Partes. En la práctica, Chigua restrepoi, Chigua bernalii y Zamia restrepoi designan la misma planta, y no existe ninguna Zamia bernalii aceptada.

Etimología e historia

El epíteto restrepoi honra al padre Sergio Restrepo (1939-1989), botánico colombiano que descubrió la especie, acompañó y guio a Knut Norstog y Dennis Stevenson en su trabajo de campo y fue asesinado más tarde (Stevenson, 1990, según Haynes, 2022, seguido por The World List of Cycads). El origen del epíteto bernalii no está documentado; el tipo de Chigua bernalii lo recolectaron R. Bernal y sus colaboradores.

Los herbarios conservan huellas de una historia anterior a la descripción. La recolección más antigua conocida se hizo los días 5 y 6 de marzo de 1918 en Tierralta, entre 90 y 120 m, por el botánico estadounidense Francis W. Pennell (n.º 4608). La especie no volvió a recolectarse hasta 1986: el 24 y el 27 de julio por R. Bernal y sus colaboradores (el segundo espécimen, n.º 1189, recolectado a 150 m en un bosque alterado, se convirtió en el tipo de Chigua bernalii; se conserva en el Herbario Nacional Colombiano, con isotipos en K, US y FTG), y después en septiembre por I. Turner. El tipo de Chigua restrepoi lo recolectaron el 14 de marzo de 1987 en Tierralta, a 100 m, Dennis Stevenson y sus colaboradores (n.º 693); se conserva en el herbario de la Universidad de Antioquia (HUA), con isotipos en FTG y NY (Lindstrom, 2009). Hay otras recolecciones de 1999, 2015 y octubre de 2017 (Calonje y colaboradores, 2021, apéndice).

Nombres comunes

En Colombia, el plan de acción nacional para la conservación de las zamias registra el nombre «corocito», usado por los habitantes de la zona donde crece la especie (López-Gallego, 2015). Species+ da «chigua» como nombre español (comprobado el 2 de noviembre de 2026); es en realidad el nombre indígena de las cícadas en general en Colombia, origen del nombre del género Chigua y del epíteto de Zamia chigua, lo que lo vuelve ambiguo. No se conoce ningún nombre en inglés.

En la naturaleza

Zamia restrepoi es endémica de Colombia. Crece en el noroeste del país, en el piedemonte de la cordillera Occidental, donde los Andes descienden hacia la llanura del Caribe, solo en el departamento de Córdoba (municipio de Tierralta). Las poblaciones conocidas se sitúan entre 100 y 200 m; los especímenes de herbario se recolectaron entre unos 84 y 150 m (López-Gallego, 2015; Calonje y colaboradores, 2021).

Es una planta del sotobosque de la selva tropical húmeda de piedemonte, en suelos bien drenados y bajo una buena cobertura de árboles. Como todas las cícadas, alberga en sus raíces cianobacterias (Nostoc) que fijan el nitrógeno del aire. Su biología sigue siendo muy poco conocida: se ignora con qué frecuencia produce conos, sus polinizadores no se han identificado (los escarabajos del género Pharaxonotha, que polinizan otras Zamia colombianas, no se han observado en ella), y las semillas parecen caer sobre todo al pie de la planta, sin ningún animal dispersor conocido. Las orugas de las mariposas del género Eumaeus, que devoran el follaje de muchas Zamia, no se han observado en ella (López-Gallego, 2015).

No se ha publicado ningún registro climático propio de la especie. Para Zamia sinuensis, que crece en la misma cuenca a unos veinte kilómetros, sus autores indican un clima tropical monzónico: temperatura media anual de 25,4 °C, de 2200 a 2900 mm de lluvia al año y una estación seca de diciembre a marzo (Calonje y colaboradores, 2021).

Estado de conservación y normativa

Zamia restrepoi figura como en peligro crítico (CR) en la Lista Roja de la UICN, con los criterios A2ac+4ac, B1ab(iii,v)+2ab(iii,v) y C2a(ii), en la evaluación de C. López-Gallego publicada en 2022 (según The World List of Cycads); GBIF da la misma categoría (comprobada el 2 de noviembre de 2026). En Colombia figura como en peligro crítico en las listas rojas nacionales de 2005 (entonces con sus dos nombres, Chigua restrepoi y Chigua bernalii) y de 2015.

El plan de acción colombiano de 2015 describe una situación muy grave (López-Gallego, 2015):

  • la construcción de la represa de Urrá destruyó la localidad tipo, durante mucho tiempo la única conocida: esa población se considera extinguida por la inundación; algunas plantas se rescataron y se replantaron en un arboreto cercano, en el marco de la compensación ambiental de la obra;
  • la única población conocida después, en el mismo municipio, tiene menos de 50 adultos, repartidos en dos fragmentos de bosque muy pequeños (menos de 100 ha), rodeados de pastos y cultivos;
  • los estudios realizados por la Universidad de Antioquia de 2013 a 2015 no encontraron allí semillas, plántulas ni plantas jóvenes: la población no se regenera;
  • los fragmentos restantes se degradan por la tala selectiva, la caza y otras actividades; no se ha señalado ninguna recolección para el comercio;
  • la especie se ha citado en un parque nacional natural de la región, sin que se sepa si existe allí una población viable.

Hay medidas en marcha: plantas en la colección del Jardín Botánico de Medellín, un programa de rescate de plantas amenazadas en hábitats degradados, replantación en sitios más seguros y propagación in situ, coordinados por el grupo de investigación EECO de la Universidad de Antioquia (López-Gallego, 2015). Un programa de rescate, propagación y reintroducción ya se había presentado en 2007 en The Cycad Newsletter (López-Gallego y López-Álvarez, 2007, según The World List of Cycads). Los autores del artículo de 2021 volvieron a visitar la población de Tierralta.

Zamia restrepoi es la única especie del género incluida en el Apéndice I de la CITES, desde el 18 de enero de 1990; según Species+, la inclusión original se hizo con el nombre del género Chigua, integrado en Zamia en 2017. Este régimen es más estricto que el de las demás Zamia: la anotación #4, que exime las semillas de las especies del Apéndice II, no se aplica, de modo que las semillas están cubiertas igual que las plantas. El comercio internacional de especímenes silvestres con fines comerciales está en principio prohibido, y cualquier movimiento exige permisos de exportación y de importación. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo A del Reglamento (CE) n.º 338/97 (anexos fijados por el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026), que también controla estrictamente su uso comercial dentro de la Unión. Species+ confirma este régimen (comprobado el 2 de noviembre de 2026). El plan de acción colombiano de 2015 indica por error el Apéndice II: Species+ es la referencia.

Esta información general no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas o semillas, pedir al vendedor una prueba de origen y preferir plantas nacidas de semillas cultivadas.

Cultivo de Zamia restrepoi

Zamia restrepoi casi no está presente en las colecciones, y no se ha publicado ninguna pauta de cultivo. En el foro francés Fous de palmiers, un cultivador francófono que había visitado un vivero colombiano en 2012 contó que había visto allí «Chigua restrepoi»; el mismo participante la describía en 2016 como prácticamente ausente del cultivo.

Simon Lavaud, viverista especializado en cícadas (Cycadales.eu, Francia), la incluye en su grupo de Zamia de América Central y de las selvas bajas de Sudamérica, cuyo cultivo considera difícil en clima templado: los climas europeos son en general demasiado frescos y demasiado secos para esas especies, incluso en verano. Ilustra además el grupo con una fotografía de Zamia restrepoi, cuyo pie indica que las Zamia de tierras bajas de Colombia tienen fama de ser de cultivo difícil (Lavaud, 2023). Es una clasificación de grupo, no un ensayo con esta especie.

Su hábitat da algunas pistas: calor todo el año, lluvias abundantes con una estación seca, sotobosque sombreado y suelo bien drenado. Sus pinnas delgadas podrían ser, según una hipótesis de Stevenson y sus colaboradores, una adaptación a la escasa luz del sotobosque denso (citado por Glos y colaboradores, 2022).

Al aire libre y en pleno suelo

En Colombia, las plantas rescatadas se replantaron en un arboreto cercano al sitio inundado, y la especie se conserva en el Jardín Botánico de Medellín; no se ha documentado ninguna plantación fuera de Colombia. En otros lugares, solo un clima tropical sin heladas, cálido y húmedo, podría convenirle; es una deducción a partir de su hábitat, no un resultado comprobado.

En maceta

No se ha publicado ningún resultado de cultivo en maceta. Un invernadero cálido y húmedo, un sustrato muy drenante y una luz tamizada serían la opción más coherente, aunque ningún ensayo publicado la ha validado.

En jardines botánicos

En resumen: presente en tres colecciones de Estados Unidos y en un jardín colombiano; ningún registro en el Reino Unido ni en Australia.

  • Estados Unidos: el catálogo en línea del Montgomery Botanical Center (Coral Gables, Florida) registra dos números de entrada, 20100026 y 20210146, de 2010 y 2021 según su numeración; BGCI la registra también en The Huntington (San Marino, California) y en el jardín botánico de la Universidad de California en Berkeley (consultas del 25 de octubre de 2026).
  • Colombia: el Jardín Botánico de Medellín la declara en BGCI y conserva plantas en su colección (López-Gallego, 2015).
  • Reino Unido y Australia: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines británicos.

Que un jardín declare una especie en BGCI indica que la tuvo en algún momento, no que la conserve viva hoy. Por su inclusión en el Apéndice I, cualquier movimiento de plantas o semillas entre estas colecciones exige permisos CITES.

Multiplicación

No se ha publicado ningún dato sobre la germinación ni sobre el crecimiento de las plántulas. Como todas las Zamia, la especie tiene plantas masculinas y femeninas y se multiplica por semillas. El plan de acción colombiano menciona trabajos de propagación destinados a reforzar las poblaciones, sin dar resultados (López-Gallego, 2015). La inclusión en el Apéndice I cubre las semillas: su comercio internacional está sujeto a los mismos permisos que el de las plantas.

Plagas y enfermedades

No se ha documentado ninguna enfermedad ni plaga propia de la especie. En la naturaleza no se han señalado daños de orugas de Eumaeus (López-Gallego, 2015). En cultivo, las Zamia corren sobre todo el riesgo de pudrición en un sustrato frío y encharcado, y el de las cochinillas.

Rusticidad

No existe ningún dato sobre la resistencia de Zamia restrepoi al frío. Vive a baja altitud, en un clima tropical sin estación fría, y nada indica que tolere las heladas.

Clima mediterráneo y experiencia europea

No se ha publicado ningún resultado de cultivo en Francia, en España ni en el resto de Europa, ni en el suelo ni en maceta, y ningún episodio de helada fechado concierne a la especie. En los climas de tipo mediterráneo, como California, el sur de Australia o el litoral español, solo cabe pensar en un invernadero con calefacción.

Otras regiones del mundo

No se ha publicado ningún registro de frío, ni en foros ni por jardines botánicos. El vivero británico Trebrown le atribuye la zona USDA 10a (mínima media anual de −1,1 a 1,7 °C), una clasificación comercial que ningún resultado medido respalda. Los jardines que la conservan en Estados Unidos no indican si sus plantas están bajo cristal o al aire libre.

Toxicidad y precauciones

Sí, hay que considerarla tóxica, aunque no se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia restrepoi. El riesgo está bien documentado en las cícadas: las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, un compuesto tóxico para el hígado y el sistema nervioso, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y la BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y lesiones hepáticas en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.

Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.

Usos tradicionales

El plan de acción colombiano señala un uso local: algunos campesinos de la región, al parecer influidos por comunidades indígenas, emplean el rizoma (el tallo subterráneo) como medicina para ayudar a cicatrizar heridas de la piel, incluidas las mordeduras de serpiente (López-Gallego, 2015). Este uso nunca se ha estudiado y no debe imitarse, dada la toxicidad de las cícadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre Chigua restrepoi y Zamia restrepoi?

Ninguna: son la misma planta. Descrita en 1990 en el género Chigua, Anders Lindström la trasladó a Zamia en 2009, y la CITES adoptó el cambio en 2017. Chigua bernalii también es un sinónimo.

¿Por qué se creó un género aparte?

Por sus pinnas. Tienen una nervadura central de la que salen nervaduras laterales, mientras que las demás Zamia solo tienen nervaduras paralelas. Los estudios moleculares sitúan sin embargo la especie entre las Zamia colombianas del clado manicata.

¿Es la Zamia más protegida?

Sí. Es la única especie del género en el Apéndice I de la CITES, desde 1990, y en el Anexo A en la Unión Europea. A diferencia de las demás Zamia, incluso sus semillas están cubiertas.

¿Cuántas plantas quedan en la naturaleza?

Muy pocas. En 2015, la única población conocida tenía menos de 50 adultos en dos pequeños fragmentos de bosque, sin plántulas ni plantas jóvenes. La localidad tipo quedó destruida por la represa de Urrá.

¿Se puede comprar?

En la práctica, no. La especie casi no está presente en las colecciones, y el Apéndice I de la CITES prohíbe en principio el comercio internacional de plantas silvestres. Cualquier planta ofrecida debe ir acompañada de los documentos CITES y, en Europa, de los de la Unión Europea.

¿Es resistente al frío?

Casi con seguridad, no. No hay ningún dato de frío, y vive a baja altitud en un clima tropical; necesita un invernadero con calefacción.

¿Es tóxica?

Hay que suponer que sí. Ningún análisis concierne a la especie, pero las cícadas estudiadas contienen toxinas graves, sobre todo en las semillas.

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Sitios de referencia

Bibliografía

  • Lindstrom, A. J. (2009). Typification of some species names in Zamia L. (Zamiaceae), with an assessment of the status of Chigua D.Stev. Taxon, 58(1): 265-270. doi: 10.1002/tax.581025. [Sinonimia de Chigua y combinación Zamia restrepoi; argumentos morfológicos y moleculares, medidas de las plantas rescatadas, tipos, número de cromosomas.]
  • Stevenson, D. W. (1990). Chigua, a new genus in the Zamiaceae, with comments on its biogeographic significance. Memoirs of the New York Botanical Garden, 57: 169-172. [Descripción de Chigua restrepoi y Chigua bernalii; referencia dada por The World List of Cycads y por Calonje y colaboradores (2021).]
  • Calonje, M., Castro Hernández, J., Coca, L. F., Jaramillo, D. y Aristizábal, A. (2021). Two new species of Zamia (Zamiaceae, Cycadales) from the Magdalena-Urabá moist forests ecoregion of northern Colombia. Phytotaxa, 497(1): 1-19. doi: 10.11646/phytotaxa.497.1.1.
  • López-Gallego, C. (2015). Plan de acción para la conservación de las zamias de Colombia. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Universidad de Antioquia, Bogotá. [Documento oficial.]
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  • Lindstrom, A., Habib, S., Dong, S., Gong, Y., Liu, J., Calonje, M., Stevenson, D. y Zhang, S. (2024). Transcriptome sequencing data provide a solid base to understand the phylogenetic relationships, biogeography and reticulated evolution of the genus Zamia L. (Cycadales: Zamiaceae). Annals of Botany, 134(5): 747-768. doi: 10.1093/aob/mcae065.
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