Zamia pumila es una pequeña cícada de tallo subterráneo de las Antillas Mayores, presente en el este de Cuba, en la República Dominicana y en el sur de Puerto Rico, donde crece en bosques y matorrales sobre serpentina, mármol o rocas volcánicas. Es la especie tipo del Género Zamia: Linneo la publicó en 1763 como única especie de su nuevo género, y su tipo es el grabado, publicado en 1697, de una planta criada en Ámsterdam a partir de semillas traídas de La Española. Su nombre es también uno de los más mal aplicados entre las cícadas: dado ya en 1789 al coontie de Florida y extendido en 1980 a todas las Zamia del Caribe y de Florida, se sigue usando en el comercio para el coontie, hoy Zamia integrifolia. Zamia debilis, nombre publicado en 1789 sobre el mismo tipo, es un sinónimo. La UICN la clasifica como vulnerable.
Datos clave de Zamia pumila
- Nombre aceptado: Zamia pumila L. (1763), especie tipo del género, aceptada por The World List of Cycads (versión 2026.08.15), por GBIF y por la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026).
- Antiguos nombres y sinónimos: Zamia debilis L.f. (1789), Zamia latifoliolata Prenlel. (1872), Zamia allison-armourii Millsp. (1900), Zamia media var. commeliniana J.Schust. (1932), Palmifolium pumilum (L.) Kuntze y Palmifolium debile (L.f.) Kuntze (1891); en el comercio, el nombre lo lleva muy a menudo Zamia integrifolia (véase Taxonomía).
- Familia: Zamiaceae, orden Cycadales; complejo de Zamia pumila, al que la especie da nombre.
- Nombres comunes: «yuquilla de sabana» según Species+; «guáyiga» en la República Dominicana y «marunguey» en Puerto Rico, nombres indígenas de las Zamia en general.
- Distribución natural: Cuba (este: provincias de Holguín y Guantánamo), República Dominicana, Puerto Rico (sur).
- Estado UICN: vulnerable (VU), criterio A2acd, evaluación publicada en 2022.
- CITES y otras protecciones: Apéndice II de la CITES (todo el género; semillas exentas por la anotación #4); Anexo B en la Unión Europea.
- Rusticidad documentada: ninguna medición propia de la especie; un viverista especializado la incluye entre las Zamia del Caribe que toleran temperaturas cercanas a 0 °C; las cifras publicadas con este nombre suelen referirse al coontie (véase Rusticidad).
- Exposición y sustrato: en la naturaleza, bosque siempreverde y matorral espinoso sobre serpentina en Cuba, sotobosque de bosque secundario sobre mármol, serpentina o roca volcánica en Puerto Rico, lindes y sotobosque en la República Dominicana.
- Porte y dimensiones: tallo subterráneo de unos 6 cm de diámetro, de 4 a 12 hojas erguidas de 60 a 150 cm, de 4 a 10 pares de pinnas de 1 a 3 cm de ancho (Flora de la República de Cuba).
- En jardines botánicos: el Montgomery Botanical Center (Florida) conserva 49 entradas; muchos jardines declaran el nombre en BGCI, entre ellos el Eden Project (Cornualles), pero algunas de esas plantas pueden ser coonties.
- Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).
Cómo reconocer Zamia pumila
Es una Zamia de tallo enterrado que lleva unas pocas hojas erguidas con pocas pinnas, pero anchas y dentadas en su tercio superior. El número de pares de pinnas, menos de diez por lado, y el tamaño de los conos son las mejores pistas botánicas; en la práctica, la procedencia cuenta tanto como la morfología.
La descripción más precisa es la de la Flora de la República de Cuba (González Géigel, 2003), que trata la especie en sentido estricto, a partir de plantas del este de Cuba:
- Tallo: subterráneo, de unos 6 cm de diámetro.
- Hojas: de 4 a 12, erguidas, de 60 a 150 cm; las hojas jóvenes llevan un vello pardo rojizo que desaparece con la edad. El pecíolo, de 20 a 80 cm, no tiene aguijones y es más o menos semicilíndrico, plano por encima.
- Pinnas: de 4 a 10 a cada lado del raquis, de alternas a casi opuestas, ampliamente lineales, de 10 a 30 cm por (0,8-)1 a 3 cm, rígidas, papiráceas, de ápice obtuso; el margen está claramente dentado en el tercio superior, con dientes agudos y bien marcados.
- Conos masculinos: cilíndricos, de 6 a 11 cm por 1,5 a 3 cm, algo estrechados en el ápice, sobre un pedúnculo de 4 a 8 cm; escamas con vello pardo rojizo.
- Conos femeninos: ovoides, de 8 a 14 cm por 2 a 3 cm, terminados en una larga punta cónica, sobre un pedúnculo de 5 a 10 cm.
- Semillas: ovoides, de 1,5 a 2,5 cm por 1 a 2 cm, con una cubierta carnosa de anaranjada a rojo anaranjado. Número de cromosomas: 2n = 16.
La publicación original de Linneo no contiene ninguna descripción: remite solo a obras anteriores (véase Taxonomía). La lámina de Commelin, que sirve hoy de tipo, muestra una planta joven de tallo tuberoso con unas pocas hojas cuyas pinnas están dentadas hacia el ápice, junto con tres semillas; el texto describe pinnas lisas, alargadas, estrechas, brillantes y rígidas, finamente festoneadas hacia el ápice.
Híbridos
No se ha descrito ningún híbrido. En Puerto Rico, el estudio genético de Meerow y sus colaboradores (2012), basado en 31 marcadores microsatélites y diez poblaciones, solo encontró mezcla genética entre Zamia pumila y Zamia portoricensis, las dos especies del sur de la isla, y ninguna con Zamia erosa, la especie de la costa norte. Los autores interpretan las dos especies del sur como el resultado de una separación geográfica.
Confusiones posibles
La confusión en torno a Zamia pumila es ante todo una confusión de nombres, heredada de una historia nomenclatural enrevesada (véase Taxonomía). Las principales:
- Zamia integrifolia, el coontie de Florida, Georgia, las Bahamas, las islas Caimán y Cuba: es la planta que se vende con más frecuencia como «Zamia pumila». La ficha de la Universidad de Florida sobre el coontie indica que esta planta se conoce «erróneamente» con ese nombre. La Flora de la República de Cuba la separa por sus pinnas mucho más estrechas, de 5 a 7 mm, más numerosas (a menudo de 14 a 22 pares), y por sus conos femeninos truncados en el ápice.
- Zamia erosa, de la costa norte de Puerto Rico, de Cuba y de Jamaica, llamada durante mucho tiempo Zamia amblyphyllidia: sus pinnas, también anchas, son más numerosas (por lo general más de diez pares), de ápice obtuso, y sus conos son más pequeños (masculinos de 4 a 8 cm, femeninos de 6 a 10 cm). En Cuba se han publicado plantas de esta especie con el nombre de «Zamia debilis», sinónimo de Zamia pumila; en Puerto Rico, un estudio de 1989 sobre una población de la costa norte, dominio de Zamia erosa, emplea también ese nombre; y, según la Flora de la República de Cuba, se llamó por error Zamia latifoliolata, otro sinónimo de Zamia pumila, a plantas jóvenes de la especie.
- Zamia portoricensis, del suroeste y el centro-sur de Puerto Rico: vive en las mismas zonas de mármol y serpentina, pero sus pinnas son estrechas (unos 5 mm en la descripción original) y enteras; es la especie más cercana genéticamente.
- Zamia angustifolia (Bahamas y este de Cuba), Zamia stricta (este de Cuba) y Zamia pygmaea (oeste de Cuba): las dos primeras tienen pinnas estrechas de pocos milímetros de ancho; la tercera es una planta enana de conos pequeños, que Sauvalle llamó «Zamia pumila» en 1873.
- Zamia furfuracea, de México, de pinnas gruesas y pubescentes y pecíolo espinoso: no es una pariente cercana, pero en la publicación original de Zamia pumila Linneo citaba ya ilustraciones que su hijo atribuiría en 1789 a Zamia furfuracea, especie que hoy se sabe mexicana.
Para una planta de colección, la pista más segura sigue siendo una procedencia documentada de Cuba, La Española o Puerto Rico. Una planta vendida como «Zamia pumila» sin origen es casi siempre un coontie.
Taxonomía
The World List of Cycads, GBIF y la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026), aceptan el nombre Zamia pumila L. Es la especie tipo del género Zamia, a su vez género tipo de la familia Zamiaceae. Su historia nomenclatural es una de las más complicadas de las cícadas: el nombre ha designado sucesivamente una planta de La Española, el coontie de Florida y todas las Zamia del Caribe, antes de volver a una especie de las Antillas Mayores.
La publicación original de Linneo (1763)
Linneo publicó el género Zamia y su única especie, Zamia pumila, en la segunda edición de Species Plantarum (volumen 2, página 1659, 1763). La entrada no contiene ninguna descripción: enumera cuatro referencias anteriores, una frase de Miller («Palma fructu clavato polypyreno»), la lámina 58 de Commelin («Palma prunifera humilis non spinosa insulae Hispaniolae…»), dos figuras de Plukenet y una lámina de Trew y Ehret («Palmifolia femina»), con el hábitat «in America meridionali». El nombre de género Zamia está conservado frente a Palma-filix Adans., publicado el mismo año (Flora de la República de Cuba).
Según Eckenwalder (1980), un autor, Smith (1961), había señalado que esta publicación original mezcla dos especies actuales y concluía que Miller (1768) ya había fijado el nombre sobre las referencias de Plukenet y Trew, de modo que Zamia pumila debería haber designado la especie mexicana hoy llamada Zamia furfuracea, y la planta del Caribe debería llamarse Zamia debilis. Eckenwalder rechazó este argumento: Miller describía una Palma pumila propia, sin referirse a Linneo, lo que no equivale a elegir un tipo.
La división de 1789: integrifolia, debilis y furfuracea
En el Hortus Kewensis de William Aiton (volumen 3, páginas 477-478, 1789), Linneo hijo repartió los elementos de la Zamia pumila de su padre entre tres especies nuevas:
- Zamia furfuracea, dada como originaria de las Indias Occidentales y cultivada en Hampton Court desde 1691, recibió las referencias de Plukenet y Trew;
- Zamia integrifolia, una planta de Florida oriental introducida en 1768 por John Ellis, recibió el nombre «Zamia pumila Sp. pl. 1659», pero «exclusis synonymis», es decir, sin las referencias citadas por Linneo;
- Zamia debilis, de las Indias Occidentales, introducida en 1777 por Kennedy y Lee, recibió la lámina de Commelin.
El coontie de Florida se presentó así por primera vez como la Zamia pumila de Linneo despojada de sus referencias, y Eckenwalder (1980) describe Zamia integrifolia como un «cambio de nombre» de Zamia pumila. Este es el origen de la confusión que persiste en el comercio. The World List of Cycads indica que se propuso conservar el nombre Zamia integrifolia con un tipo conservado (Stevenson y Reveal, 2011), propuesta recomendada por el Comité de Nomenclatura de Plantas Vasculares (Applequist, 2012).
Tipificación y sinónimos
En 1980, Eckenwalder eligió como lectotipo de Zamia pumila la lámina 58 del primer volumen del Horti Medici Amstelodamensis de Jan Commelin (1697), conservado en Ámsterdam. Esta elección, que siguen la Flora de la República de Cuba y The World List of Cycads, tiene dos consecuencias: vincula el nombre a una planta de La Española y hace que Zamia debilis, basada en la misma lámina, sea homotípica de Zamia pumila. Eckenwalder trataba Zamia debilis como un nombre ilegítimo, mientras que The World List of Cycads la incluye simplemente como sinónimo. La Flora de la República de Cuba hace lo mismo con Zamia media var. commeliniana J.Schust. (1932), para la que designó un lectotipo en 2003.
Las listas de sinónimos difieren según las fuentes:
- The World List of Cycads: Zamia debilis L.f. (1789) y Palmifolium debile (L.f.) Kuntze, Zamia latifoliolata Prenlel. (1872), Zamia allison-armourii Millsp. (1900), Zamia media var. commeliniana J.Schust. (1932), además de Palmifolium pumilum (L.) Kuntze (1891) y Zamia pumila subsp. pumila.
- Species+, la base de datos de la CITES: los mismos nombres principales, más Encephalartos pumilus Sweet y Zamia humilis Salisb., que The World List of Cycads no menciona.
- Eckenwalder (1980): una lista mucho más larga, porque incluía también Zamia integrifolia, Zamia angustifolia, Zamia media, Zamia floridana, Zamia portoricensis, Zamia erosa, Zamia lucayana, Zamia stricta y una veintena de otros nombres, hoy repartidos entre varias especies.
Los tipos de los dos sinónimos basados en recolecciones proceden de la República Dominicana: Zamia latifoliolata, descrita a partir de una recolección de Prenleloup, y Zamia allison-armourii, de una recolección de Millspaugh cerca de Santo Domingo.
De la especie única de Eckenwalder a las ocho especies actuales
A lo largo de los siglos se han publicado unos 35 nombres para las Zamia del Caribe, y los autores han reconocido desde una hasta catorce especies o más (de Candolle, 1868), según Eckenwalder. En su revisión, publicada en el Journal of the Arnold Arboretum (volumen 61, páginas 701-722, número de octubre de 1980) y basada en unos 1500 pliegos de herbario, más de 500 plantas cultivadas en el Fairchild Tropical Garden y observaciones de campo en las Bahamas y Florida, Eckenwalder concluyó que la variación de las pinnas es continua y reunió todas las Zamia del Caribe, de Florida y de Georgia en una sola especie, Zamia pumila, dividida en dos subespecies: la subespecie pumila, extendida, y la subespecie pygmaea, del oeste de Cuba. The World List of Cycads y la Flora de la República de Cuba fechan esta combinación en 1981.
Según la Flora de la República de Cuba, Stevenson (1987) mostró que esta reducción iba demasiado lejos. El estudio genético de Meerow y sus colaboradores (2012) trata las tres Zamia de Puerto Rico como tres taxones distintos. Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara (2013) resumen la situación: según el enfoque taxonómico, el complejo cuenta de una a nueve especies. El vivero Cycadales.eu enumera las ocho especies consideradas hoy «oficiales», todas aceptadas por The World List of Cycads: Zamia angustifolia, Zamia erosa, Zamia integrifolia, Zamia lucayana, Zamia portoricensis, Zamia pumila, Zamia pygmaea y Zamia stricta. Zamia amblyphyllidia es sinónimo de Zamia erosa desde 2010.
En la práctica, para el lector: un texto o una etiqueta anteriores a los años noventa que mencionen «Zamia pumila» pueden referirse a cualquier Zamia del Caribe o de Florida, y muy a menudo al coontie. Es el caso, por ejemplo, del estudio de polinización de Tang (1987), «Insect pollination in the cycad Zamia pumila», realizado en una población silvestre de Florida, es decir, sobre lo que hoy se llama Zamia integrifolia.
Etimología e historia
El epíteto procede del latín pumilus, «enano» o «bajo», y alude al pequeño tamaño de la planta (Haynes, 2022, según The World List of Cycads).
La historia de la especie empieza en un jardín de Ámsterdam. Jan Commelin cuenta, en el capítulo 58 de su Horti Medici Amstelodamensis (1697), que en 1690 un cirujano llamado Batenburg le dio frutos y semillas traídos de La Española, con una breve descripción: siete u ocho hojas salen del suelo y, entre ellas, un fruto rojizo, en parte enterrado, formado por numerosos frutos apretados como una mazorca de maíz, de sabor agradable, como el de la azufaifa. En 1691, Commelin examinó estos frutos, de un bonito rojo, con un hueso alargado, duro, triangular y blanquecino, los sembró en una cama caliente de estiércol de caballo y obtuvo plántulas de cinco hojas de un palmo de largo. El grabado de esta planta, la «Palma prunifera humilis non spinosa insulae Hispaniolae», es hoy el tipo del nombre Zamia pumila.
En Puerto Rico, la especie pasó por una aparente desaparición y un redescubrimiento. El plan de acción de la UICN para las cícadas (Donaldson, 2003) indicaba que había sido común en el centro-sur de la isla hasta hacia 1920, a juzgar por las numerosas recolecciones de herbario, pero que las búsquedas minuciosas habían fracasado y que debía presumirse extinta en Puerto Rico. Es, sin embargo, uno de los tres taxones estudiados en la isla por Meerow y sus colaboradores (2012), y en 2013 Jaime Pagán-Jiménez y Julio Lazcano-Lara encontraron pequeños grupos silvestres sobre roca volcánica en las estribaciones del centro-sur, buscando en mapas antiguos y recientes los lugares que llevaban el nombre indígena de las Zamia, «marunguey» (véase En la naturaleza).
Nombres comunes
Species+ registra para Zamia pumila el nombre español «yuquilla de sabana»; otros nombres en «yuquilla» se aplican a otras Zamia cubanas. Los demás nombres vernáculos conocidos se refieren a las Zamia en general más que a esta especie sola:
- «guáyiga», en la República Dominicana, nombre de la planta y del pan que se hacía con ella (Pagán-Jiménez, 2016);
- «marunguey» o «marungüey», en Puerto Rico, uno de los nombres indígenas del género, conservado en varios topónimos de la isla (Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara, 2013);
- «guáyara», «yuca cimarrona» y «yuquilla», en Cuba, nombres que la Flora de la República de Cuba da para el género en su conjunto.
No se usa ningún nombre en inglés. En 1789, Linneo hijo la llamó «Dwarf Zamia», pero el nombre designaba entonces la planta de Florida; «coontie» es el nombre de Zamia integrifolia.
En la naturaleza
The World List of Cycads sitúa la especie en Cuba, la República Dominicana y Puerto Rico. Eckenwalder (1980) señalaba que las Zamia faltan en Haití; Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara (2013), en cambio, incluyen Haití entre los países donde está presente el complejo, sin nombrar la especie.
En Cuba, la Flora de la República de Cuba solo la registra en el este de la isla, en las provincias de Holguín y Guantánamo, en el bosque siempreverde mesófilo y en el matorral xeromorfo subespinoso sobre serpentina.
En la República Dominicana, las fotografías de campo reunidas por The World List of Cycads proceden del Distrito Nacional y de las provincias de Santo Domingo, San Cristóbal, Peravia, La Romana, La Altagracia y Samaná. En enero de 1985, Robert Ornduff estudió tres poblaciones: una población semicultivada en el césped del Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, otra en la linde de un bosque secundario de la provincia de Santo Domingo y una tercera a la sombra de un bosque poco alterado de la provincia de La Altagracia. La proporción de sexos es equilibrada en las dos primeras, pero el 73 % de las plantas con conos son masculinas en la tercera; las hembras forman conos con mucha más frecuencia donde las condiciones son favorables (un tercio de las hembras del jardín botánico dos temporadas seguidas, ninguna en la tercera población) (Ornduff, 1987).
En Puerto Rico, la especie vive en el sur de la isla, como Zamia portoricensis, en zonas dispersas de mármol y serpentina del centro-sur y el suroeste, separadas de las calizas del norte, dominio de Zamia erosa, por las rocas volcánicas de la cordillera Central (Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara, 2013). Los grupos hallados en 2013 entre los municipios de Ponce y Peñuelas crecen sobre roca volcánica, una novedad para la especie: a unos 164 m en una pendiente de unos 45° el primero, entre 180 y 220 m en pendientes de 30 a 70° los otros dos, en el sotobosque de un bosque secundario semicaducifolio que mezcla especies exóticas y nativas, como el mango y la palmera Acrocomia media.
Estos grupos son pequeños: una decena de plantas en el mayor (cuatro machos y cinco hembras identificados), cinco o seis y seis en los otros dos, a menudo separadas varias decenas de metros. Las plantas son sobre todo adultas o viejas; los autores encontraron conos femeninos podridos con óvulos sin fecundar y ninguna plántula alrededor de las hembras, señal de que no ha habido reproducción reciente, quizá porque los sexos están alejados, el polinizador ha desaparecido localmente o el reclutamiento es escaso, aunque se vio un pequeño grupo de plantas jóvenes cerca de una hembra. Según los vecinos de edad interrogados, la agricultura del pasado fue la principal causa del declive.
No se ha documentado el polinizador de la especie. La relación con la mariposa Eumaeus atala solo está documentada para el coontie de Florida.
Estado de conservación y normativa
Zamia pumila figura como vulnerable (VU) en la Lista Roja de la UICN, según el criterio A2acd, en la evaluación de J. D. Bösenberg publicada en 2022 (The World List of Cycads; GBIF da la misma categoría, comprobada el 2 de noviembre de 2026). Este criterio corresponde a una reducción pasada de los efectivos, observada e inferida de la pérdida de hábitat y de la explotación. El plan de acción de la UICN de 2003 la clasificaba como casi amenazada (NT), con 5000 a 10 000 plantas, un ligero declive debido a la destrucción del hábitat, una fuerte reducción de su hábitat en los treinta años anteriores y ninguna población conocida en un área protegida; la especie se consideraba entonces extinta en Puerto Rico.
Como todas las especies del género salvo Zamia restrepoi, Zamia pumila figura en el Apéndice II de la CITES, donde están incluidas las Zamia desde el 4 de febrero de 1977. Su comercio internacional está permitido, pero exige un permiso de exportación del país de origen. La anotación #4 (versión adoptada en la CoP20, vigente desde el 5 de marzo de 2026) exime en particular las semillas, el polen, las plántulas y los cultivos de tejidos obtenidos in vitro y transportados en recipientes estériles. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo B del Reglamento (CE) n.º 338/97, cuya lista vigente fija el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026. Species+ tiene una ficha propia de Zamia pumila, que confirma este régimen (comprobada el 2 de noviembre de 2026).
Esta información general no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas, pedir al vendedor una prueba de origen y elegir plantas obtenidas de semilla en cultivo.
Cultivo de Zamia pumila
La verdadera Zamia pumila es rara en cultivo, y no se han publicado consejos propios de ella: The World List of Cycads cita un breve artículo sobre su cultivo en el centro de Florida (Broome, 2009). Las indicaciones disponibles se refieren a un grupo de especies.
Simon Lavaud, viverista especializado en cícadas (Cycadales.eu, Francia), que ilustra su artículo con una fotografía junto a una Zamia pumila, incluye la especie entre las ocho Zamia de Florida y el Caribe, cuyo cultivo considera «fácil» en clima templado: toleran temperaturas cercanas a 0 °C, soportan bien los inviernos de tipo mediterráneo y la sequía, y proceden casi todas de suelos calizos (Lavaud, 2023). Es una clasificación de grupo, no el resultado de ensayos con esta especie. El estudio de Ornduff (1987) da otra pista: en el Jardín Botánico Nacional de Santo Domingo, las plantas que crecían al descubierto en céspedes expuestos formaban conos con mucha más regularidad que las del sotobosque.
Al aire libre y en pleno suelo
No se ha publicado ningún ensayo en el suelo, con fechas y temperaturas, de una planta de origen caribeño documentado. En la naturaleza, la especie vive en un clima tropical con estación seca y sin heladas. Donde el clima no tiene heladas o casi no las tiene, un lugar soleado o con sombra ligera, en suelo drenante, es coherente con sus hábitats; en los demás lugares, el cultivo al aire libre de la verdadera especie no se ha probado.
En maceta
En los climas con heladas, una maceta con un sustrato mineral y drenante, resguardada de las heladas en invierno en un invernadero fresco o una galería luminosa, es la opción prudente para una planta de origen caribeño documentado. En Francia, los miembros del foro Fous de palmiers subrayaban en 2009 y 2010 lo difícil que era encontrar «verdaderas» Zamia pumila; uno de ellos afirmaba que las plantas vendidas con este nombre por un proveedor eran en realidad Zamia floridana, es decir, coonties, y otro ofrecía en septiembre de 2009 algunas semillas de «verdadera» Zamia pumila traídas de la República Dominicana en agosto y puestas a germinar. No se ha publicado ningún resultado de cultivo posterior.
En jardines botánicos
En resumen: el nombre lo declaran muchos jardines de Estados Unidos, Australia y el Reino Unido, pero la identidad de esas plantas no se ha comprobado; la única gran colección documentada es la del Montgomery Botanical Center.
- Estados Unidos: el catálogo en línea del Montgomery Botanical Center (Coral Gables, Florida) registra 49 entradas con este nombre, una de 1981 y las demás de 2008 a 2013 según sus números de entrada (consulta del 24 de octubre de 2026). Más de 40 jardines estadounidenses declaran el nombre en BGCI, entre ellos The Huntington, Lotusland, el San Diego Botanic Garden, el zoo de San Diego, el Missouri Botanical Garden, el Naples Botanical Garden, el jardín botánico de la Universidad de California en Berkeley y los Marie Selby Botanical Gardens; la lista incluye también jardines de ciudades de inviernos fríos, como Denver, Omaha o Saint Paul, donde las plantas están presumiblemente bajo cristal.
- Australia: el Real Jardín Botánico de Sídney incluye el nombre en su catálogo en línea; el censo de las colecciones vivas de los Royal Botanic Gardens Victoria lo registra en arriates al aire libre de los jardines de Melbourne (inventario del 19 de octubre de 2026); Cairns y Adelaida lo declaran en BGCI.
- Reino Unido: el Eden Project (Cornualles) y el Millennium Seed Bank (Ardingly, West Sussex) lo declaran en BGCI; las fuentes no dicen en qué bioma ni en qué forma.
Como el nombre Zamia pumila se aplicó durante mucho tiempo al coontie y a todo el complejo del Caribe, una etiqueta de jardín con este nombre no garantiza que la planta sea la especie de las Antillas Mayores. Que un jardín declare una especie en BGCI indica que la tuvo en algún momento, no que la conserve viva hoy.
Multiplicación
La especie se multiplica por semillas. Tiene pies masculinos y femeninos: para obtener semillas hacen falta los dos sexos y, fuera de su área, una polinización manual. No se han publicado datos de germinación propios de la especie. Las semillas escapan a los controles de la CITES por la anotación #4, pero conviene asegurarse de su procedencia: las semillas vendidas con este nombre pueden ser de coontie.
Plagas y enfermedades
No se documenta ninguna plaga ni enfermedad propia de la verdadera Zamia pumila. Como en todas las cícadas, las cochinillas son la plaga más frecuente en cultivo, y un sustrato frío y encharcado expone las raíces a la pudrición.
Rusticidad
No existe ninguna medición fiable de la rusticidad de la verdadera Zamia pumila de las Antillas Mayores. Los datos de rusticidad publicados con el nombre de «Zamia pumila» se refieren casi siempre al coontie, Zamia integrifolia, y no deben trasladarse. Para el grupo del Caribe, el vivero Cycadales.eu solo habla de temperaturas «cercanas a cero»; solo a Zamia integrifolia se le atribuye allí la resistencia a las heladas, con daños en las hojas a partir de −5 °C.
Clima mediterráneo y experiencia europea
No se ha señalado ningún cultivo en el suelo de Zamia pumila en Francia, España ni el resto de Europa, y ningún episodio de helada fechado le concierne. Los pocos testimonios de frío publicados con este nombre en los foros franceses se refieren a plantas de identidad incierta, muy probablemente coonties, y no se recogen aquí. La misma confusión aparece en otros lugares de Europa: en abril de 2009, un miembro del foro italiano Tropicamente, de Rávena, describía la «Zamia pumila» como la más resistente al frío porque procedería del sureste de Estados Unidos, una descripción que corresponde al coontie.
Solo a modo de comparación, y sin trasladarlo a esta especie: en el Jardín Zoológico Tropical de La Londe-les-Maures (Var, Francia), una Zamia integrifolia sobrevivió a −6 °C en febrero de 2012, con daños en las hojas. Si una planta etiquetada «Zamia pumila» es en realidad un coontie, son los datos de esa especie los que se aplican. El jardín no ha publicado ninguna observación sobre la verdadera Zamia pumila.
Otras regiones del mundo
No se documenta ningún registro de frío fiable para una planta de procedencia caribeña en Estados Unidos, el Reino Unido ni Australia. El vivero británico Trebrown da con el nombre de Zamia pumila la zona USDA 9b (mínimas medias anuales de −3,9 a −1,1 °C), una clasificación comercial propia, sin ninguna observación publicada que la respalde y sin indicar el origen de sus plantas.
Toxicidad y precauciones
Sí, hay que considerarla tóxica, aunque no se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia pumila. El riesgo está documentado en el género y en otras cícadas: las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y la BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y daños hepáticos en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.
En las Zamia del Caribe, la historia confirma el peligro: en el siglo XVIII, fray Íñigo Abbad y Lasierra contaba que en el sur de Puerto Rico, en los años en que se comía pan de «marunguey», morían muchas personas (Pagán-Jiménez, 2016); en Cuba, la Flora de la República de Cuba indica, según Roig (1963), que el almidón extraído de los tallos de Zamia se empleaba también como raticida; solo menciona trozos de tallo fritos contra las ratas para otras especies, Zamia integrifolia y Zamia angustifolia, no para Zamia pumila.
Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.
Usos tradicionales
Las Zamia fueron un alimento importante en las Antillas Mayores, antes y después de la llegada de los europeos. Según Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara (2013), se han hallado granos de almidón de sus tallos subterráneos en utensilios de procesamiento de alimentos y en el sarro dental de poblaciones precolombinas, de hace unos 5000 a 450 años, en Puerto Rico, la República Dominicana, Cuba y otras islas; su uso como fuente de almidón se describe también en la época colonial en Puerto Rico, La Española y Cuba. El almidón no revela qué especie se consumía. En Cuba, la Flora de la República de Cuba indica, según Roig (1963), que en algunas zonas del centro y el este de la isla se extraía almidón de los tallos de Zamia para alimentar a los niños pequeños.
Bartolomé de las Casas describió el pan de guáyiga de La Española: el tallo, rallado en una pasta blanca, se moldeaba en bolas que se dejaban al sol hasta que se ennegrecían y se llenaban de larvas, y luego se aplastaba en tortas cocidas en una vasija de barro; en el cacicazgo de Higüey, este alimento importaba más que el maíz, la batata y la yuca (Pagán-Jiménez, 2016). Según el mismo autor, en el centro-sur de Puerto Rico se seguían preparando bolas de marunguey del mismo modo hasta mediados del siglo XX, y el este y el sur de La Española conservan platos hechos con almidón de guáyiga, como la chola, la arepa de guáyiga y un hojaldre. Los vecinos de edad de los lugares estudiados en Puerto Rico recordaban también que se comía la planta (Pagán-Jiménez y Lazcano-Lara, 2013). Estas largas preparaciones servían para eliminar la toxina: no deben imitarse nunca.
Preguntas frecuentes
¿Zamia pumila y Zamia integrifolia son la misma planta?
No. Zamia pumila es la especie de las Antillas Mayores (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico); Zamia integrifolia es el coontie de Florida, las Bahamas, las islas Caimán y Cuba. La confusión se remonta a 1789, cuando Linneo hijo dio al coontie el nombre de Zamia pumila despojado de sus referencias, y persiste en el comercio.
¿Por qué es tan importante en botánica?
Porque es la especie tipo del género Zamia, publicada por Linneo en 1763: se divida como se divida el género en el futuro, el nombre Zamia seguirá unido al grupo que la contenga. Su tipo es el grabado, publicado en 1697, de una planta sembrada en Ámsterdam con semillas de La Española.
¿Cómo se reconoce?
Por sus hojas erguidas con pocas pinnas (menos de diez pares), pero de 1 a 3 cm de ancho y dentadas en su tercio superior, un pecíolo sin aguijones y conos bastante grandes. Una procedencia documentada sigue siendo el criterio más seguro.
¿Zamia debilis es otra especie?
No. Este nombre, publicado en 1789 para la planta del Caribe grabada por Commelin, se basa en el mismo tipo que Zamia pumila y es sinónimo suyo.
¿Dónde crece?
En el este de Cuba, en la República Dominicana y en el sur de Puerto Rico, en bosques o matorrales, sobre serpentina, mármol o roca volcánica.
¿Está amenazada?
Sí. La UICN la clasifica como vulnerable (2022), por una reducción pasada de sus efectivos; en Puerto Rico se creyó extinta antes de volver a encontrarse en 2013, en pequeños grupos que ya no parecen reproducirse.
¿Es rústica?
No está documentado. Las cifras de rusticidad publicadas con este nombre se refieren al coontie; para la verdadera Zamia pumila, un viverista especializado solo habla de tolerar temperaturas cercanas a cero. Una maceta resguardada de las heladas en invierno es la opción prudente.
¿Es tóxica?
Sí, hay que considerarla tóxica. Las cícadas contienen toxinas graves, y los antiguos usos alimentarios de las Zamia del Caribe exigían largas preparaciones, que no siempre evitaban las intoxicaciones.
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