Zamia gomeziana

Zamia gomeziana es una cícada de Costa Rica, conocida en las selvas premontanas de la vertiente caribeña de la cordillera de Talamanca, en la provincia de Limón. Esta especie del Género Zamia la describió en 2010 Rafael H. Acuña-Castillo a partir de un solo pliego recolectado en 1989 en la Fila de Matama, a 1350 m, que durante mucho tiempo se había archivado como Zamia fairchildiana. Su condición de especie sigue en debate, y la UICN la clasifica como casi amenazada.

Datos clave de Zamia gomeziana

  • Nombre aceptado: Zamia gomeziana R.H.Acuña (2010), aceptado por The World List of Cycads (versión 2026.08.15) y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026).
  • Antiguos nombres y sinónimos: ningún sinónimo; el pliego tipo estaba identificado como Zamia fairchildiana antes de 2010.
  • Familia: Zamiaceae, orden Cycadales.
  • Nombres comunes: ninguno atestiguado, ni en español ni en otras lenguas.
  • Distribución natural: Costa Rica, provincia de Limón (Fila de Matama, vertiente caribeña de la cordillera de Talamanca).
  • Estado UICN: casi amenazada (NT), criterio B2a, evaluación publicada en 2022; el autor había propuesto en 2010 la categoría de vulnerable (VU B2a).
  • CITES y otras protecciones: Apéndice II de la CITES (todo el género, desde 1977; semillas exentas por la anotación #4); Anexo B en la Unión Europea.
  • Rusticidad documentada: ningún dato (véase Rusticidad).
  • Exposición y sustrato: sotobosque de selva premontana, hacia 1350 m, sin estación seca marcada (localidad tipo); ningún dato de cultivo.
  • Porte y dimensiones: tallo emergente y cilíndrico de 1 a 2 m de alto; hojas de 105 a 175 cm de largo (según el único pliego conocido al describirla).
  • En jardines botánicos: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los principales jardines.
  • Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).

Cómo reconocer Zamia gomeziana

La descripción se basa en un solo pliego de herbario, formado por dos hojas completas y dos conos femeninos. Según la descripción original (Acuña-Castillo, 2010, Brenesia), que retoma la tesis de maestría escrita por el mismo autor ese año, el tallo es emergente y cilíndrico, de 1 a 2 m de alto.

Hojas y pinnas

Las hojas miden de 105 a 175 cm de largo; el pecíolo y el raquis llevan aguijones grandes y espaciados, y la base del pecíolo está muy ensanchada y es plana por arriba. El raquis, de 70 a 100 cm, recto o ligeramente arqueado, mide de 1,5 a 2,2 veces la longitud del pecíolo (de 30 a 80 cm), y las pinnas se insertan en él con un ángulo de 50 a 70°.

Cada hoja lleva de 13 a 24 pares de pinnas casi rectas, de estrechamente falcadas a lanceoladas, asimétricas y lisas, de 32 a 38 cm de largo y 3 a 4 cm de ancho (35 por 3,6 cm de media, las más largas de más de 40 cm), es decir, unas diez veces más largas que anchas, con el margen entero y un ápice recto y muy largo (más de una cuarta parte de la pinna).

Conos y semillas

El cono femenino, en forma de barril, mide unos 20 por 8 cm en seco según la descripción (17 por 8 cm en la tabla del mismo artículo). Va sobre un pedúnculo de 11 cm cubierto de un espeso vello pardo, más largo que en cualquier otra Zamia de Costa Rica y del oeste de Panamá fuera del complejo de Zamia skinneri, y tiene 7 filas y 8 columnas de escamas hexagonales de vello pardo, una punta estéril de menos de 0,5 cm y menos de 100 semillas. Las semillas son anaranjadas y miden 1 cm según la descripción publicada; la tesis de 2010 las describía como rosadas. Se desconocen el cono masculino, la corteza del tallo y los catafilos.

Jay Vannini, naturalista que cultiva cícadas centroamericanas en Estados Unidos y Guatemala, publicó en 2019 fotografías de plantas silvestres tomadas en una localidad no revelada del este de Costa Rica, entre ellas plantas jóvenes nacidas de un cono desintegrado alrededor de una planta adulta, supuestamente femenina; señala las bases de los pecíolos poco espinosas, casi lisas, y la forma de las pinnas (Vannini, 2019).

Híbridos

No se ha documentado ningún híbrido.

Confusiones posibles

Según la descripción original, Zamia gomeziana se distingue de sus vecinas así:

  • Zamia fairchildiana, de la vertiente pacífica sur: pinnas curvas o en forma de S, finamente dentadas cerca del ápice, de ápice corto; cono femenino más pequeño, con una punta estéril cónica más larga, sobre un pedúnculo de unos 6 cm de media;
  • Zamia pseudomonticola, de las cordilleras del sur de Costa Rica: pinnas menos de siete veces más largas que anchas, de ápice corto; conos verdosos sobre pedúnculos de menos de 5 cm;
  • Zamia chigua, ausente de Costa Rica: pecíolo y raquis más gruesos, raquis acanalado por cada lado, pinnas curvas y superpuestas, y pedúnculos que rara vez superan los 3 cm.

Las dos especies costarricenses viven además en vertientes opuestas de las montañas del país, lo que hace de la procedencia un indicio útil.

Taxonomía

Zamia gomeziana es un nombre aceptado por The World List of Cycads y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026). Rafael H. Acuña-Castillo publicó la especie en 2010 en la revista costarricense Brenesia (73-74: 29-33), al término de su revisión de las Zamia de Costa Rica. El pliego tipo (G. Herrera y A. Chacón 2865), recolectado el 29 de abril de 1989 en las nacientes del río Aguas Zarcas, en la Fila de Matama (El Progreso, Limón), a 1350 m, se había identificado como Zamia fairchildiana en los herbarios CR e INB y se consideraba insólito por su localidad. El holotipo se conserva en el Herbario Nacional de Costa Rica (CR), con un isotipo en el herbario del INBio (INB). El autor la separó de aquella especie por sus pinnas y sus conos, y por su distribución en la vertiente caribeña.

Una especie discutida

La especie sigue en debate. Vannini (2019) recuerda que Grayum y Hammel (2011, citados por Vannini) expresaron reservas sobre su validez, pero considera que su distribución aislada y su morfología merecen una evaluación más detenida. En 2014, un cultivador especializado señaló en el foro francés Fous de palmiers que las diferencias con Zamia fairchildiana son pequeñas (tamaño de las pinnas, longitud del pedúnculo) y que la descripción se basa en una sola planta. The World List of Cycads la acepta, no obstante, y la UICN la evaluó en 2022. Vannini (2019) sugiere también que una Zamia guatemalteca no descrita, cercana a Zamia monticola, podría estar emparentada con Zamia onan-reyesii, Zamia fairchildiana y Zamia gomeziana; es la opinión de un autor, no un análisis publicado. La especie no se incluyó en la filogenia de transcriptomas de Lindstrom y sus colaboradores (2024), de modo que su lugar en el género no se ha comprobado con datos moleculares.

Etimología e historia

La especie honra a Luis Diego Gómez Pignataro (1944-2009), el botánico costarricense que había descrito Zamia fairchildiana y Zamia pseudomonticola. Según su autor, pasó inadvertida por la dificultad de acceder a las montañas donde podría crecer: en 2010 aún no había visto ninguna planta silvestre. Desde entonces se han publicado fotografías de plantas en la naturaleza (Vannini, 2019).

Nombres comunes

No se conoce ningún nombre vernáculo, ni en español ni en otras lenguas.

En la naturaleza

Según la descripción original, el único pliego conocido en 2010 se recolectó en el sotobosque de una selva premontana a 1350 m en la Fila de Matama, una región accidentada y poco alterada por el ser humano, donde se conservan grandes extensiones de bosque primario. En esta vertiente caribeña de la Talamanca, a altitudes medias, no hay una verdadera estación seca y llueve casi todo el año; musgos y hepáticas crecían sobre las pinnas y los pecíolos del pliego. La planta, una hembra, llevaba conos en abril; los conos masculinos siguen siendo desconocidos (Acuña-Castillo, 2010). El autor subraya que no se ha recolectado ninguna Zamia por encima de 1600 m en Costa Rica ni en Panamá, y que las poblaciones de esta vertiente llevan probablemente miles de años aisladas de sus parientes más cercanos de la vertiente pacífica. Vannini (2019) la describe como un endemismo localizado del bosque nuboso de altitud media de la vertiente caribeña de la cordillera de Talamanca, en el sureste de Costa Rica. No se han documentado el número de plantas ni la extensión real de las poblaciones.

Estado de conservación y normativa

Zamia gomeziana figura como casi amenazada (NT) en la Lista Roja de la UICN, según la evaluación de R. H. Acuña-Castillo publicada en 2022, con el criterio B2a, que se refiere a un área de ocupación pequeña y a pocas localidades (The World List of Cycads; GBIF da la misma categoría). En la descripción original, el autor había propuesto por precaución la categoría de vulnerable (VU B2a), ya que la especie solo se conocía en su localidad tipo, aunque consideraba improbables las amenazas directas: la Fila de Matama está poco poblada, cubierta en su mayor parte de bosque primario y es de difícil acceso (Acuña-Castillo, 2010).

Como todas las Zamia salvo Zamia restrepoi, Zamia gomeziana está incluida en el Apéndice II de la CITES, donde figura el género desde el 4 de febrero de 1977; Species+ le dedica hoy una ficha propia. El comercio internacional de plantas vivas está permitido, pero exige un permiso de exportación del país de origen. La inclusión lleva la anotación #4: las semillas, el polen, las plántulas y los cultivos de tejidos obtenidos in vitro y transportados en recipientes estériles no están sujetos a la CITES. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo B del Reglamento (CE) n.º 338/97, cuyos anexos vigentes fija el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026 (estatutos comprobados en Species+ el 2 de noviembre de 2026).

Este resumen no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas o semillas, y pedir al vendedor una prueba de origen.

Cultivo de Zamia gomeziana

No se ha documentado ningún cultivo, ni en jardines botánicos ni en manos de particulares. Su hábitat, una selva de altitud media sin heladas ni estación seca, es la única indicación propia de la especie. El vivero francés especializado Cycadales.eu (2023) la incluye, sin embargo, en su grupo de las Zamia de Costa Rica, Panamá y los bosques de tierras bajas de Sudamérica, que califica de «difícil» fuera de los trópicos; la especie crece más alto, hacia 1350 m, que la mayoría de las especies de ese grupo, y no se sabe nada de sus necesidades propias.

Al aire libre y en pleno suelo

No se conoce ninguna plantación al aire libre. Solo un clima tropical sin heladas y constantemente húmedo correspondería a su hábitat.

En maceta

No se ha documentado ningún cultivo en maceta. Si llegaran a ofrecerse plantas de origen legal, habría que partir de las condiciones de su hábitat: calor sin heladas y humedad constante, bajo cristal fuera de los trópicos.

En jardines botánicos

En resumen: ningún registro conocido.

  • Estados Unidos: ningún registro en BGCI ni en el catálogo en línea del Montgomery Botanical Center (ambos consultados el 25 de octubre de 2026).
  • Reino Unido: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines británicos (Edimburgo, Cambridge, Chelsea Physic Garden).
  • Australia: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines australianos.

Multiplicación

No hay datos. Como todas las Zamia, la especie tiene plantas masculinas y femeninas separadas, y cualquier multiplicación se haría a partir de semillas de plantas fecundadas; se han fotografiado plántulas alrededor de una planta femenina silvestre en Costa Rica (Vannini, 2019).

Plagas y enfermedades

No se ha documentado ninguna plaga ni enfermedad.

Rusticidad

No existe ningún dato sobre la tolerancia de Zamia gomeziana al frío, al calor ni a la sequía. Su único hábitat documentado es una selva sin heladas hacia 1350 m.

Clima mediterráneo y experiencia europea

No se ha documentado ningún cultivo en Francia ni en el resto de Europa, y ningún episodio de helada fechado concierne a la especie; en el foro francés Fous de palmiers solo aparece en un debate taxonómico (2014). El Jardín Zoológico Tropical de La Londe-les-Maures, en el Var (Francia), no ha publicado ninguna observación sobre esta especie.

Otras regiones del mundo

No existe ningún registro de frío, ya que la especie no se conoce en cultivo. Fuera de los trópicos, solo podría cultivarse en un invernadero caldeado.

Toxicidad y precauciones

Sí, hay que considerarla tóxica. No se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia gomeziana, pero el riesgo está documentado en el género y en las demás cícadas: las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y el BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y lesiones hepáticas en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.

Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.

Usos tradicionales

No se ha documentado ningún uso tradicional.

Preguntas frecuentes

¿Dónde crece Zamia gomeziana?

En Costa Rica, en la vertiente caribeña de la cordillera de Talamanca (provincia de Limón), hacia 1350 m en la Fila de Matama.

¿Por qué este nombre?

En honor del botánico costarricense Luis Diego Gómez Pignataro (1944-2009), que había descrito otras dos Zamia del país.

¿Es una especie verdadera?

Sí, para The World List of Cycads y la UICN. Varios autores señalan, sin embargo, que se describió a partir de un solo pliego y que difiere poco de Zamia fairchildiana, y algunos han puesto en duda su validez.

¿Cómo se distingue de Zamia fairchildiana?

Por sus pinnas casi rectas, de margen entero y ápice muy largo, y por un cono femenino mayor, con una punta estéril muy corta, sobre un pedúnculo más largo (11 cm, frente a unos 6 cm de media en Zamia fairchildiana). Las dos especies viven en vertientes opuestas.

¿Está amenazada?

La UICN la clasifica como casi amenazada (NT) desde 2022.

¿Puede cultivarse?

No se conoce ningún cultivo. Cualquier planta debería proceder de multiplicación artificial e ir acompañada de los documentos CITES.

Lee también en Succulentes

Sitios de referencia

Bibliografía

  • Acuña-Castillo, R. H. (2010). A new species of Zamia (Zamiaceae) from Costa Rica. Brenesia, 73-74: 29-33. [Descripción original: descripción, tipo, comparaciones, hábitat, clima, estado propuesto.]
  • Acuña-Castillo, R. H. (2010). Revisión taxonómica y morfológica y distribución de Zamia (Zamiaceae) en Costa Rica. Tesis de maestría, Universidad de Costa Rica, San José. hdl:10669/84075. [Revisión no publicada en revista.]
  • Vannini, J. (2019). Central American and Panamanian cycads in field and greenhouse. Exotica Esoterica, 17 de febrero de 2019. [Artículo en línea de un naturalista y coleccionista.]
  • Lindstrom, A., Habib, S., Dong, S., Gong, Y., Liu, J., Calonje, M., Stevenson, D. y Zhang, S. (2024). Transcriptome sequencing data provide a solid base to understand the phylogenetic relationships, biogeography and reticulated evolution of the genus Zamia L. (Cycadales: Zamiaceae). Annals of Botany, 134(5): 747-768. doi: 10.1093/aob/mcae065. [Cita Zamia gomeziana entre las especies aceptadas no muestreadas.]
  • Acuña-Castillo, R. H. (2022). Zamia gomeziana. The IUCN Red List of Threatened Species 2022: e.T66910190A66910195. [Evaluación vigente (NT); citada por The World List of Cycads.]
  • Calonje, M., Stevenson, D. W. y Osborne, R. (2026). The World List of Cycads, versión 2026.08.15. Montgomery Botanical Center, Coral Gables. doi: 10.5281/zenodo.21958524. [Lista de referencia.]
  • Haynes, J. L. (2022). Etymological compendium of cycad names. Phytotaxa, 550(1): 1-31. doi: 10.11646/phytotaxa.550.1.1. [Fuente de las etimologías de The World List of Cycads.]