Zamia amplifolia

Zamia amplifolia es una cícada muy rara de Colombia, conocida solo en el departamento del Valle del Cauca, en la vertiente pacífica de los Andes. Esta especie del Género Zamia tiene pocas pinnas, de seis a diez pares por hoja, pero enormes: hasta 50 cm de largo y 15 cm de ancho, con surcos profundos entre los nervios que les dan un aspecto plegado. Descrita en 1878 a partir de plantas cultivadas en Inglaterra por el viverista William Bull, solo se ha recolectado un puñado de veces en la naturaleza. La UICN la clasifica como en peligro.

Datos clave de Zamia amplifolia

  • Nombre aceptado: Zamia amplifolia W.Bull ex Mast. (1878), aceptado por The World List of Cycads (versión 2026.08.15) y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026).
  • Antiguos nombres y sinónimos: ninguno.
  • Familia: Zamiaceae, orden Cycadales.
  • Nombres comunes: ninguno atestiguado, ni en español ni en inglés.
  • Distribución natural: Colombia, departamento del Valle del Cauca (endémica).
  • Estado UICN: en peligro (EN, criterios B1ab(iii,v)+2ab(iii,v)), evaluación publicada en 2022.
  • CITES y otras protecciones: Apéndice II de la CITES (todo el género, desde 1977; semillas exentas por la anotación #4); Anexo B en la Unión Europea.
  • Rusticidad documentada: ningún dato (véase Rusticidad).
  • Exposición y sustrato: selva baja del Pacífico colombiano; ningún dato de cultivo.
  • Porte y dimensiones: planta arborescente (altura del tronco no documentada con fiabilidad); de 3 a 6 hojas de 1 a 2 m de largo, con 6 a 10 pares de pinnas de 30 a 50 cm por 12 a 15 cm.
  • En jardines botánicos: declarada en BGCI por los jardines botánicos de Bogotá y Medellín y por el Queen Sirikit Botanic Garden (Tailandia); ningún registro en el Reino Unido, Estados Unidos ni Australia; el material tipo procede de plantas cultivadas en un vivero londinense y se conserva en Kew.
  • Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).

Cómo reconocer Zamia amplifolia

Basta con las pinnas: pocas, muy anchas, de margen entero y con surcos tan profundos entre los nervios, en el haz, que parecen plegadas. Según la Flora de Colombia (Stevenson, 2001), ninguna otra Zamia combina pinnas tan profundamente surcadas con un margen entero. Su descripción indica:

  • Porte: plantas arborescentes. La versión en línea de la flora da un tallo «de hasta 2,5 cm de alto», lo que no puede ser exacto para una planta arborescente y es probablemente una errata; la altura real del tronco no está documentada.
  • Catafilos: de base triangular y punta lanceolada, de 2 a 3 cm de largo y de 1 a 2 cm de ancho.
  • Hojas: de 3 a 6, de 1 a 2 m de largo; pecíolo de 0,5 a 1 m, con aguijones dispersos a densos; raquis con 6 a 10 pares de pinnas, a veces con algunos aguijones en su tercio inferior.
  • Pinnas: sésiles, elípticas, las medias de 30 a 50 cm de largo y de 12 a 15 cm de ancho, surcadas entre los nervios en el haz y de aspecto plegado, con la base cuneada, el ápice acuminado y el margen entero.
  • Conos masculinos: de amarillentos a pardo claro, estrechamente cilíndricos, de 8 a 12 cm de largo y de 1 a 2 cm de diámetro.
  • Conos femeninos: pardos, de pedúnculo corto, cilíndricos a ovoide-cilíndricos, de 20 a 40 cm (a veces 50 cm) de largo y de 8 a 12 cm de diámetro.
  • Semillas: rojas, ovoides, de 1,5 a 2,5 cm de diámetro.
  • Cromosomas: 2n = 18 (Norstog, 1980, citado por la flora).

La descripción original de Zamia oligodonta (2003) da una imagen algo distinta del ápice de las pinnas: describe las de Zamia amplifolia como aún más gruesas, más simétricas y más elípticas que las de Zamia oligodonta, sin dientes ni ápice acuminado, y con surcos dos veces más anchos. Las dos fuentes discrepan, por tanto, sobre la forma del ápice.

Híbridos

No se ha documentado ningún híbrido, ni natural ni de jardín.

Confusiones posibles

Sus grandes pinnas plegadas la acercan a algunas otras Zamia, pero el margen entero de las pinnas la distingue:

  • Zamia skinneri, de Panamá, tiene pinnas plegadas parecidas, y Zamia amplifolia se ha confundido con ella (Whitelock, 2002, citado por Taylor y colaboradores, 2008). El origen es una buena guía: Panamá para una, Colombia (Valle del Cauca) para la otra.
  • Zamia wallisii, de Antioquia, y Zamia dressleri, del centro de Panamá, tienen también pinnas muy anchas y surcadas. En su comentario sobre Zamia amplifolia, la Flora de Colombia recuerda que Norstog y Nicholls (1997) señalaron el parecido entre Zamia wallisii y Zamia dressleri, y advierte que la falta de material reproductor de Zamia amplifolia impide confirmar cualquier parentesco. En la misma flora, Zamia wallisii se describe con pinnas pecioluladas, mientras que las de Zamia amplifolia son sésiles.
  • Zamia chigua, de la misma región pacífica de Colombia, tiene la hoja opuesta: de 40 a 80 pares de pinnas estrechas, de 1 a 1,5 cm de ancho. Una planta adulta no puede confundirse con ella.
  • Zamia oligodonta, de Risaralda, tiene algunos dientes cerca del ápice de las pinnas, de los que carecen las de Zamia amplifolia según la descripción original de Zamia oligodonta (véase más arriba).

En el foro francés Fous de palmiers, un aficionado francófono que había visto la especie en la naturaleza la encontró, en enero de 2013, «muy, muy parecida» a Zamia dressleri.

Taxonomía

Zamia amplifolia es un nombre aceptado por The World List of Cycads y GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026). El botánico británico Maxwell Tylden Masters publicó el nombre en 1878 en The Gardeners’ Chronicle (nueva serie, 10: 810), a partir de plantas cultivadas en el vivero londinense de William Bull, de ahí la cita de autor «W.Bull ex Mast.». El nombre no tiene sinónimos.

Su tipificación ha tenido varios giros. Como no se encontraba el material original, Stevenson y Sabato (1986) designaron un neotipo, una recolección del Valle del Cauca (Kiem y Norstog 30, herbario FTG del Fairchild Tropical Botanic Garden); es el tipo que cita la Flora de Colombia en 2001. Anders Lindström (2009, Taxon) designó después un lectotipo entre el material original de Bull (W. Bull 1473, conservado en Kew), que The World List of Cycads acepta hoy como tipo, con un isolectotipo en el mismo herbario. Según el código de nomenclatura botánica, un neotipo queda sustituido cuando aparece material original, y por eso cambió el tipo.

Su parentesco sigue siendo incierto. La Flora de Colombia señala que otras especies del Chocó biogeográfico, como Zamia chigua y Zamia obliqua, tienen poblaciones disyuntas en el centro y el sur de Panamá, lo que hace plausible, sin demostrarlo, un vínculo con especies panameñas. El estudio de transcriptomas de Lindstrom y colaboradores (2024) incluyó una muestra del Valle del Cauca, pero su texto no comenta la posición de la especie.

Etimología e historia

El epíteto procede del latín amplus, «grande, amplio», y folium, «hoja» (Haynes, 2022, citado por The World List of Cycads). Como señala la Flora de Colombia, el nombre habla de las hojas, pero en realidad se refiere al tamaño de las pinnas.

La historia de la especie es sobre todo la de su rareza. Según la misma flora, en 120 años se había recolectado muy pocas veces, y solo en estado vegetativo: además del tipo, tres recolecciones (Bernal 1460; Daly y colaboradores 5971, entre 30 y 50 m de altitud; Watts 83). The World List of Cycads conserva además fotografías tomadas en la naturaleza en 2009, 2014 y 2015.

Nombres comunes

No se conoce ningún nombre vernáculo propio de la especie, ni en español ni en inglés. En Colombia, «chigua» es un nombre de las cícadas en general y el epíteto de otra especie, Zamia chigua; ninguna fuente publicada lo aplica específicamente a Zamia amplifolia.

En la naturaleza

Zamia amplifolia es endémica de Colombia: The World List of Cycads solo la registra en el departamento del Valle del Cauca. Según la Flora de Colombia, se conoce por el tipo y otras tres recolecciones hechas cerca de la localidad tipo, una de ellas entre 30 y 50 m de altitud. La flora la cuenta entre las especies del Chocó biogeográfico, una de las regiones más lluviosas del mundo.

Ninguna fuente publicada describe con detalle su microhábitat, sus polinizadores ni su biología reproductiva. En el foro francés Fous de palmiers, un aficionado francófono de vuelta de Colombia contó en octubre de 2012 que había visto dos poblaciones de la especie, que describía como «ultrarrara», con «hojas inmensas».

Estado de conservación y normativa

Zamia amplifolia figura como en peligro (EN) en la Lista Roja de la UICN, en la evaluación de Cristina López-Gallego publicada en 2022, según los criterios B1ab(iii,v)+2ab(iii,v): un área de distribución y un área de ocupación muy reducidas, con un deterioro de la calidad del hábitat y una disminución del número de individuos maduros (The World List of Cycads; GBIF da la misma categoría). Ya en 2001, la Flora de Colombia la consideraba muy rara y señalaba la tala del bosque para plantar café como amenaza para sus pocas poblaciones conocidas.

Como todas las Zamia salvo Zamia restrepoi, Zamia amplifolia está incluida en el Apéndice II de la CITES, donde figura el género desde el 4 de febrero de 1977. El comercio internacional de las plantas exige un permiso de exportación del país de origen. La inclusión lleva la anotación #4: las semillas, el polen, las plántulas y los cultivos de tejidos obtenidos in vitro y transportados en recipientes estériles no están sujetos a la CITES. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo B del Reglamento (CE) n.º 338/97, cuya lista vigente fija el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026 (estatutos comprobados en Species+ el 2 de noviembre de 2026).

Esta información general no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas, pedir al vendedor una prueba de origen y preferir plantas obtenidas de semilla en cultivo.

Cultivo de Zamia amplifolia

La especie entró en la horticultura en la Inglaterra victoriana, en el vivero de William Bull, pero no se ha publicado ninguna experiencia de cultivo reciente ni existe ningún consejo propio de ella. La única guía es su hábitat: la selva baja de la vertiente pacífica de Colombia, cálida y húmeda todo el año.

Al aire libre y en pleno suelo

No se ha documentado ningún cultivo al aire libre fuera de su área natural. Solo un clima tropical cálido, húmedo y sin heladas podría considerarse para plantarla en el suelo; es una deducción a partir del hábitat, no un resultado comprobado.

En maceta

No se ha publicado ningún ensayo. Por analogía con su hábitat, una planta en maceta necesitaría calor todo el año, mucha humedad, luz tamizada y un sustrato drenante que nunca se seque del todo; sus grandes hojas necesitan además espacio. En los climas frescos, eso supone un invernadero caldeado; este marco se deduce del hábitat y ningún ensayo publicado lo confirma.

En jardines botánicos

En resumen: no se documenta ninguna planta viva en el Reino Unido, Estados Unidos ni Australia.

  • Reino Unido: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines británicos (Edimburgo, Cambridge, Chelsea Physic Garden). El lectotipo y el isolectotipo, pliegos de herbario procedentes de las plantas de Bull, se conservan en Kew.
  • Estados Unidos: ningún registro en BGCI ni en el catálogo en línea del Montgomery Botanical Center (consulta del 24 de octubre de 2026). El neotipo designado en 1986 es un pliego de herbario conservado en el Fairchild Tropical Botanic Garden (FTG), no una planta viva.
  • Australia: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines australianos.
  • Colombia y Tailandia: BGCI registra tres jardines, los jardines botánicos de Bogotá y de Medellín, en Colombia, y el Queen Sirikit Botanic Garden, en Tailandia (consulta del 24 de octubre de 2026).

Que un jardín declare una especie en BGCI indica que la tuvo en algún momento, no que la conserve viva hoy.

Multiplicación

Sin datos propios de la especie. Como todas las Zamia, tiene plantas masculinas y femeninas separadas: hacen falta las dos para obtener semillas y, en cultivo, suele ser necesaria la polinización manual. Las semillas están exentas de la CITES por la anotación #4, pero deben proceder de plantas de origen legal.

Plagas y enfermedades

No se ha documentado ninguna plaga ni enfermedad propia de la especie. En cultivo, las cochinillas son, como en todas las cícadas, la plaga más frecuente.

Rusticidad

No hay datos medidos sobre la tolerancia de Zamia amplifolia al frío, al calor ni a la sequía. Vive en la selva baja tropical sin heladas, y nada indica que pueda soportar las heladas.

Clima mediterráneo y experiencia europea

No se ha publicado ningún resultado de cultivo en Europa, ni en el suelo ni en maceta. El foro francés Fous de palmiers solo menciona la especie por observaciones en la naturaleza, en Colombia, y ningún episodio de helada fechado la concierne. El Jardín Zoológico Tropical de La Londe-les-Maures, en el Var, no ha publicado ninguna observación sobre esta especie. Incluso en clima mediterráneo, su lugar es un invernadero cálido.

Otras regiones del mundo

No se ha publicado ningún testimonio de cultivo ni ningún dato de frío. Los umbrales de temperatura que circulan en internet para esta especie no se basan en ninguna medida publicada; para una planta de selva tropical sin heladas, el invernadero caldeado sigue siendo la única opción prudente en los climas templados.

Toxicidad y precauciones

Sí, hay que considerarla tóxica, aunque no se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia amplifolia. El riesgo está documentado en el género y en las demás cícadas: las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y la BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y lesiones hepáticas en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.

Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.

Usos tradicionales

No se ha documentado ningún uso tradicional propio de la especie.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se reconoce Zamia amplifolia?

Por sus pinnas: de 6 a 10 pares por hoja, de 12 a 15 cm de ancho, con el margen entero y surcos profundos entre los nervios. Según la Flora de Colombia, ninguna otra Zamia combina estos dos rasgos.

¿En qué se diferencia de Zamia skinneri?

Sobre todo por su origen y por el margen de las pinnas, que la Flora de Colombia describe como entero en Zamia amplifolia. Zamia skinneri crece en Panamá; Zamia amplifolia, en Colombia (Valle del Cauca); las dos se han confundido (Whitelock, 2002, citado por Taylor y colaboradores, 2008).

¿Dónde crece?

Solo en Colombia, en el departamento del Valle del Cauca, en la vertiente pacífica, donde se conoce por un puñado de recolecciones.

¿Está amenazada?

Sí. La UICN la clasifica como en peligro (2022): un área minúscula, muy pocas recolecciones y un hábitat en retroceso.

¿Se puede cultivar fuera de los trópicos?

Solo en invernadero, hasta donde se puede juzgar. No existe ningún testimonio de cultivo, pero procede de una selva tropical sin heladas; un invernadero caldeado con mucha humedad es la única opción razonable.

¿Por qué el autor es «W.Bull ex Mast.»?

Porque el nombre lo usó primero el viverista William Bull y lo publicó válidamente Maxwell Masters en The Gardeners’ Chronicle en 1878, a partir de las plantas de Bull.

¿Es tóxica?

Hay que suponer que sí. No se ha analizado esta especie, pero las cícadas estudiadas contienen toxinas graves, sobre todo en las semillas.

Lee también en Succulentes

Sitios de referencia

Bibliografía

  • Masters, M. T. (1878). Zamia amplifolia. The Gardeners’ Chronicle, nueva serie, 10: 810. [Descripción original.]
  • Stevenson, D. W. (2001). Orden Cycadales. Flora de Colombia, 21: 1-91. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. [Tratamiento de la especie; versión en línea.]
  • Stevenson, D. W. y Sabato, S. (1986). Typification of names in Zamia L. and Aulacophyllum Regel (Zamiaceae). Taxon, 35(1): 134-144. doi: 10.2307/1221051. [Neotipo; citado por la Flora de Colombia.]
  • Lindström, A. J. (2009). Typification of some species names in Zamia L. (Zamiaceae), with an assessment of the status of Chigua D.Stev. Taxon, 58(1): 265-270. [Lectotipo; citado por The World List of Cycads.]
  • Taylor B., A. S., Haynes, J. L. y Holzman, G. (2008). Taxonomical, nomenclatural and biogeographical revelations in the Zamia skinneri complex of Central America (Cycadales: Zamiaceae). Botanical Journal of the Linnean Society, 158(3): 399-429. doi: 10.1111/j.1095-8339.2008.00886.x. [Confusión con Zamia skinneri, según Whitelock (2002).]
  • Lindstrom, A., Habib, S., Dong, S., Gong, Y., Liu, J., Calonje, M., Stevenson, D. y Zhang, S. (2024). Transcriptome sequencing data provide a solid base to understand the phylogenetic relationships, biogeography and reticulated evolution of the genus Zamia L. (Cycadales: Zamiaceae). Annals of Botany, 134(5): 747-768. doi: 10.1093/aob/mcae065. [Muestra del Valle del Cauca incluida en la tabla 1.]
  • López-Gallego, C. (2022). Zamia amplifolia. The IUCN Red List of Threatened Species 2022: e.T42108A69832426. doi: 10.2305/IUCN.UK.2022-1.RLTS.T42108A69832426.en. [Evaluación vigente (EN).]
  • Haynes, J. L. (2022). Etymological compendium of cycad names. Phytotaxa, 550(1): 1-31. doi: 10.11646/phytotaxa.550.1.1. [Fuente de las etimologías que recoge The World List of Cycads.]
  • Calonje, M., Stevenson, D. W. y Osborne, R. (2026). The World List of Cycads, versión 2026.08.15. Montgomery Botanical Center, Coral Gables. doi: 10.5281/zenodo.21958524. [Lista de referencia.]