Zamia tolimensis

Zamia tolimensis es una gran cícada con tronco de Colombia, endémica de la vertiente oriental de la cordillera Central en el departamento del Tolima, donde crece entre 1400 y 2000 m de altitud en bosque húmedo de montaña. Descrita en 2011, esta especie del Género Zamia es una de las más grandes del género: su tronco alcanza 4 m, sus pinnas falcadas hasta 45 cm y sus conos masculinos más de 30 cm. Las colecciones del Tolima se habían atribuido primero a Zamia poeppigiana, una especie amazónica. En la región se la conoce como «palma de yuca». La UICN la clasifica en peligro.

Datos clave de Zamia tolimensis

  • Nombre aceptado: Zamia tolimensis Calonje, H.E.Esquivel & D.W.Stev. (2011), aceptado por The World List of Cycads (versión 2026.08.15) y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026).
  • Antiguos nombres y sinónimos: ninguno; las plantas del Tolima se identificaban antes como Zamia poeppigiana.
  • Familia: Zamiaceae, orden Cycadales.
  • Nombres comunes: «palma de yuca», usado por los habitantes de la zona (López-Gallego, 2015).
  • Distribución natural: Colombia, departamento del Tolima (municipio de Rioblanco y, para las colecciones antiguas, Planadas), vertiente oriental de la cordillera Central, entre 1400 y 2000 m; quizá también en el Huila vecino.
  • Estado UICN: en peligro (EN), criterios B1ab(iii,v)+2ab(iii,v), evaluación publicada en 2022; en peligro crítico en la lista roja nacional colombiana de 2015.
  • CITES y otras protecciones: Apéndice II de la CITES (todo el género desde 1977; semillas exentas por la anotación #4); Anexo B en la Unión Europea.
  • Rusticidad documentada: ningún dato medido (véase Rusticidad).
  • Exposición y sustrato: en la naturaleza, sotobosque de bosque húmedo y pluvial de montaña, en pendientes fuertes, sobre suelo arcilloso cubierto de humus, con un clima fresco y húmedo (13 a 21 °C); en cultivo, invernadero sin heladas según un viverista especializado.
  • Porte y dimensiones: tronco aéreo de hasta 4 m de alto y 30 cm de diámetro; hasta 34 hojas de hasta 3,25 m.
  • En jardines botánicos: Longwood Gardens (Pensilvania) y el jardín botánico de la Universidad de Hawái en Hilo según BGCI; en Colombia, los jardines botánicos de Bogotá y Medellín; ningún registro británico ni australiano.
  • Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).

Cómo reconocer Zamia tolimensis

Hay que fijarse en un tronco alto, una corona de numerosas hojas y unas pinnas largas y estrechas, claramente falcadas, de margen entero o con algunos dientes solo hacia el ápice; el pecíolo lleva pocos aguijones. Los datos siguientes proceden de la descripción original (Calonje y colaboradores, 2011), completada con el plan de acción colombiano para la conservación de las zamias (López-Gallego, 2015) y con la comparación con Zamia huilensis publicada en 2012 (Calonje y colaboradores, 2012):

  • Tronco: aéreo, de globoso a cilíndrico, de hasta 4 m de alto y 10 a 30 cm de diámetro, erguido o a veces tumbado, por lo general solitario pero a veces ramificado; catafilos de hasta 15 por 4 cm.
  • Hojas: en roseta en lo alto del tronco, hasta 34, erguidas o arqueadas, de hasta 3,25 m; pecíolo de hasta 80 cm, con la base hinchada y glabra y de 0 a 15 aguijones (raramente hasta 30) de 3,4 mm como máximo; raquis de hasta 2,45 m, sin aguijones o con algunos en su tercio inferior. Las hojas nuevas son de un verde claro y glabras, y luego de un verde vivo y brillante.
  • Pinnas: hasta 46 pares por hoja, linear-lanceoladas, con un ápice largamente acuminado y un surco longitudinal marcado, de rectas a fuertemente falcadas, papiráceas, sin peciólulo ni nervio central; pinnas basales de 39 a 45 por 3 a 3,4 cm, medianas de 30 a 45 por 2,2 a 4 cm y separadas de 3 a 5,2 cm, apicales de 13 a 40 por 2 a 4 cm. El margen es entero o lleva como mucho 16 dientes, limitados a la mitad externa.
  • Conos masculinos: de cuatro a nueve por tallo, de hasta 31 cm de largo y 4,5 cm de diámetro, de color amarillo beige al brotar y cubiertos después de un fino vello beige en la madurez según la descripción original (pardos y pubescentes según el plan de acción colombiano), sobre un pedúnculo de hasta 28,5 cm; cada escama lleva de 41 a 63 sacos polínicos reunidos en un solo grupo en su cara inferior.
  • Conos femeninos: solitarios, erguidos, cilíndricos, de 35 a 37 cm de largo y 11 a 13 cm de diámetro en la madurez, con el ápice romo, cubiertos de un fino vello de amarillo beige a beige según la descripción original (pardos según el plan de acción), sobre un pedúnculo corto de 7 a 9 cm oculto por los catafilos; los óvulos blancos están unidos a apéndices aplanados y pilosos que sobresalen de las escamas.
  • Semillas: ovoide-piramidales, con una cubierta carnosa roja, de 3 a 3,8 cm de largo y 2,2 a 2,6 cm de ancho; la cubierta dura mide de 2,8 a 3,6 por 2,1 a 2,4 cm.

Híbridos

No se ha publicado ningún híbrido de Zamia tolimensis, ni natural ni artificial.

Confusiones posibles

Fuera de Colombia, las especies más parecidas son Zamia lindenii (oeste del Ecuador y noroeste del Perú) y Zamia poeppigiana (Amazonia peruana), ninguna de las cuales crece en Colombia. La descripción original la separa por sus pinnas menos dentadas, sus pecíolos con pocos aguijones, sus conos femeninos de color amarillo beige sobre pedúnculos más cortos y sus sacos polínicos más numerosos, reunidos en un solo grupo en cada escama masculina (Calonje y colaboradores, 2011). Su clave da los detalles:

  • Zamia tolimensis: pinnas medianas enteras o, por lo general, con menos de 16 dientes en la mitad externa; pecíolo con 30 aguijones como máximo (normalmente menos de 15), que no pasan del tercio inferior del raquis; 40 o más sacos polínicos por escama, en un solo grupo; conos femeninos de beige a amarillo beige, con el eje glabro y un pedúnculo corto (7 a 9 cm); cubierta dura de la semilla de más de 2,1 cm de ancho; conos femeninos que siguen erguidos en la madurez;
  • Zamia lindenii y Zamia poeppigiana: pinnas por lo general con 18 dientes o más, desde la mitad inferior; pecíolo con 35 aguijones o más; menos de 38 sacos polínicos por escama, en dos grupos; conos femeninos de pardo oscuro a grises, con el eje piloso y un pedúnculo largo (más de 12 cm); cubierta dura de la semilla de 1,8 cm de ancho como máximo; conos femeninos inclinados (Zamia poeppigiana) o colgantes (Zamia lindenii) en la madurez.

En Colombia, la especie más cercana es Zamia huilensis, de la cordillera Oriental (departamento del Huila), que comparte el tronco, los conos femeninos de pedúnculo corto y los sacos polínicos agrupados. Las diferencias son claras (Calonje y colaboradores, 2012):

  • Zamia tolimensis: tronco de hasta 4 m; pinnas falcadas de 30 a 45 cm, enteras o con menos de 16 dientes en la mitad externa; conos masculinos de hasta 31 cm; de 41 a 63 sacos polínicos por escama; bosques de la cordillera Central, entre 1400 y 2000 m;
  • Zamia huilensis: tronco de hasta 1,1 m; pinnas rectas de 16 a 29 cm, con 20 dientes o más desde la mitad inferior; conos masculinos de hasta 14 cm; de 37 a 43 sacos polínicos; bosques de la cordillera Oriental, entre 1000 y 1750 m.

Taxonomía

Zamia tolimensis es un nombre aceptado y sin sinónimos según The World List of Cycads y GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026). La describieron en 2011 Michael Calonje, Héctor Eduardo Esquivel y Dennis W. Stevenson, con C. Calonje y D. Pava, en la revista Brittonia (volumen 63, páginas 442 a 451), en un artículo que revisa además el complejo de especies de Zamia poeppigiana y da una clave de sus tres especies.

En los tratamientos de Stevenson sobre las cícadas de Colombia, publicados en 2001 y 2004, las colecciones del Tolima figuraban bajo Zamia poeppigiana. El trabajo de campo mostró que pertenecían a una especie distinta, grande y con tronco. El mismo trabajo estableció que Zamia poeppigiana es una especie de los bosques amazónicos del Perú y que Zamia lindenii vive en los bosques costeros del Ecuador y del noroeste del Perú: ninguna de las dos crece en Colombia (Calonje y colaboradores, 2012). El plan de acción colombiano de 2015 tampoco cuenta ya a Zamia poeppigiana entre las especies del país. Para el lector, esto significa que los registros colombianos antiguos de Zamia poeppigiana corresponden a Zamia tolimensis o a Zamia huilensis.

Según el artículo de 2011, en aquel momento solo había dos colecciones del Tolima: una del botánico ruso Georg Woronow, de 1923, y otra del estadounidense Elbert Little, de 1944, ambas probablemente en el actual municipio de Planadas. Una tercera, atribuida al Tolima o al alto valle del Magdalena y citada como paratipo de Zamia incognita, procedía en realidad de los alrededores de Balao, en el Ecuador, y pertenece a Zamia lindenii. Los autores sitúan a Zamia tolimensis en un «complejo de Zamia poeppigiana» con Zamia lindenii y Zamia poeppigiana, de las que dan descripciones revisadas (Calonje y colaboradores, 2011). La filogenia basada en transcriptomas de Lindstrom y sus colaboradores (2024) incluyó una planta del Tolima, sin comentar su posición en el texto.

Simon Lavaud, viverista especializado en cícadas (Cycadales.eu, Francia), la agrupa con Zamia huilensis, Zamia lindenii y Zamia encephalartoides entre las Zamia sudamericanas de ecosistemas con estación seca (Lavaud, 2023); es un grupo de cultivo, no un grupo filogenético.

Etimología e historia

El epíteto tolimensis se refiere al Tolima, el departamento colombiano donde se recolectó la especie (Calonje y colaboradores, 2011; Haynes, 2022).

El holotipo lo recolectaron el 23 de junio de 2010 en el municipio de Rioblanco, entre 1500 y 1650 m, H. E. Esquivel, M. Calonje, D. Pava y C. Calonje (número 3601). Se conserva en el herbario de la Universidad del Tolima (TOLI), con isotipos en otros trece herbarios colombianos (Calonje y colaboradores, 2011). Las dos poblaciones de Rioblanco se habían detectado durante un inventario florístico de la Universidad del Tolima, en el que H. E. Esquivel reconoció una posible especie nueva; las estudiaron del 22 al 24 de junio de 2010 la Universidad del Tolima y su herbario, con el Montgomery Botanical Center y el arboreto Dolmetsch de Cali. Siguieron estudios de distribución y abundancia en 2011 y 2012, a cargo de la Universidad del Tolima y del Montgomery Botanical Center (López-Gallego, 2015). En el foro francés Fous de palmiers, un aficionado celebraba a finales de 2012 «la reciente descripción de Zamia tolimensis, una Zamia gigante de Colombia».

Nombres comunes

El plan de acción colombiano recoge el nombre «palma de yuca», empleado por los habitantes de la zona donde crece la especie (López-Gallego, 2015). La descripción original lo explica por el aspecto de palmera de la planta y por el parecido del tallo joven con un tubérculo de yuca (Calonje y colaboradores, 2011). No se conoce ningún nombre en inglés.

En la naturaleza

Zamia tolimensis es endémica de Colombia. Crece en la vertiente oriental de la cordillera Central, solo en el departamento del Tolima, entre 1400 y 2000 m (López-Gallego, 2015), en bosque húmedo de montaña, descrito como bosque muy húmedo montano bajo y bosque pluvial montano (Calonje y colaboradores, 2012). Las plantas crecen en el sotobosque, sobre suelos bien drenados y bajo una buena cobertura forestal. La descripción original precisa pendientes fuertes y suelos arcillosos cubiertos de una capa de humus, y señala que en las dos poblaciones estudiadas (de 1400 a 1650 m) la palmera Phytelephas schottii dominaba la vegetación; Elbert Little, que la recolectó en 1944 hacia 2000 m, la anotó junto a Clusia, melastomatáceas y helechos arborescentes. La especie podría crecer también en el Huila vecino. Es la única Zamia descrita de la cordillera Central colombiana, y una de las pocas del país que crecen por encima de 1000 m, con Zamia montana y Zamia wallisii (Calonje y colaboradores, 2011).

El clima es fresco y húmedo: de 2400 a 2600 mm de lluvia al año, repartidos en dos estaciones lluviosas (de marzo a mayo y luego en noviembre), con julio como mes más seco, y temperaturas de 13 a 21 °C, según los datos climáticos modelizados (WorldClim) citados en la descripción original.

Los conos parecen producirse con bastante poca frecuencia. En las plantas se han observado los escarabajos polinizadores especializados de las zamias colombianas, del género Pharaxonotha, y orugas de mariposas del género Eumaeus, que comen las hojas jóvenes y viejas. Las semillas parecen caer sobre todo al pie de la planta madre. A diferencia de otras zamias colombianas, las poblaciones muestran una producción moderada de semillas, plántulas y plantas jóvenes, señal de cierta renovación (López-Gallego, 2015). En junio de 2010, los autores vieron conos masculinos emergentes, liberando polen y viejos, y conos femeninos en distintas fases, hasta conos de tamaño completo con semillas rosadas a dos o tres meses de la madurez; un cono masculino a punto de liberar el polen albergaba cientos de escarabajos Pharaxonotha, y las orugas de Eumaeus comían las hojas jóvenes en las dos poblaciones (Calonje y colaboradores, 2011).

Estado de conservación y normativa

Zamia tolimensis figura en peligro (EN) en la Lista Roja de la UICN, según los criterios B1ab(iii,v)+2ab(iii,v), que corresponden a un área muy reducida con una disminución del hábitat y del número de localidades (evaluación de M. Calonje y C. López-Gallego publicada en 2022, según The World List of Cycads; categoría confirmada por los datos de la Lista Roja difundidos por GBIF, consultados el 2 de noviembre de 2026). La lista roja nacional colombiana de 2015 la clasifica en peligro crítico (CR). Sus autores ya habían recomendado esa categoría en 2011 (CR B1ab(i-v)+2ab(i-v)+D): por precaución, solo contaban las dos poblaciones conocidas, con una extensión de presencia de unos 25 km² y un área de ocupación de 0,2 km², mientras que el conjunto de las colecciones, incluidas las antiguas, abarcaba unos 1000 km² (Calonje y colaboradores, 2011).

Según el plan de acción colombiano (López-Gallego, 2015), el estudio previo a la descripción registró dos poblaciones pequeñas de menos de 50 adultos cada una; la ficha de la especie estima en otro pasaje menos de 250 individuos por población, en la zona de Rioblanco. Estas poblaciones viven en pequeños fragmentos de bosque degradado (de menos de 100 ha) rodeados de potreros y cultivos: la mayor parte del hábitat ha sido destruida por la agricultura y la ganadería, y los fragmentos restantes sufren la tala selectiva y la caza. No se ha señalado ninguna recolección con fines comerciales. La especie no está presente en ningún área protegida; se conservan plantas en el Jardín Botánico de Medellín y en la colección de la Universidad del Tolima.

La descripción original da cifras precisas: en junio de 2010, las dos poblaciones visitadas ocupaban fragmentos de bosque de menos de una hectárea; la primera tenía 11 plantas adultas, con pocos conos y plántulas, y la población tipo 53 adultos, con muchos conos y plántulas. Según los habitantes, la especie era común en otros fragmentos cercanos que el conflicto armado impedía entonces visitar, como los sitios de Planadas donde se recolectó en 1923 y 1944, a unos veinte kilómetros al sur. La principal amenaza era la destrucción del hábitat para el cultivo de café y la ganadería (Calonje y colaboradores, 2011).

Como todas las Zamia salvo Zamia restrepoi, incluida en el Apéndice I, figura en el Apéndice II de la CITES, en el que el género está incluido desde el 4 de febrero de 1977. La anotación #4 (versión adoptada en la CoP20, vigente desde el 5 de marzo de 2026) exime en particular las semillas, el polen, las plántulas y los cultivos de tejidos obtenidos in vitro y transportados en recipientes estériles; el comercio internacional de las plantas exige, en cambio, un permiso de exportación. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo B del Reglamento (CE) n.º 338/97, cuyos anexos vigentes fija el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026; Species+ indica el Anexo A hasta febrero de 2017. Species+ tiene una ficha propia de la especie, que confirma este régimen (comprobada el 2 de noviembre de 2026).

Esta información general no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas, pedir al vendedor una prueba de origen y elegir plantas obtenidas de semillas cultivadas.

Cultivo de Zamia tolimensis

No se ha publicado ningún consejo de cultivo propio de Zamia tolimensis, y el plan de acción colombiano no la recomienda para programas de propagación comercial (López-Gallego, 2015). La información disponible se reduce a la clasificación de un viverista y a lo que enseña su hábitat:

  • Clasificación de un viverista: Simon Lavaud (Cycadales.eu) la incluye entre las Zamia sudamericanas de ecosistemas con estación seca, cuyo cultivo considera de dificultad «media» en clima templado: a su juicio, estas especies no plantean problemas en un invernadero sin heladas del sur de Francia, porque pueden mantenerse secas en invierno, lo que evita la pudrición de las raíces (Lavaud, 2023). Es una clasificación de grupo, no el resultado de ensayos con Zamia tolimensis; la descripción original muestra, por su parte, un bosque de montaña fresco y húmedo, con solo un periodo algo más seco en julio.
  • Pistas del hábitat: a diferencia de la mayoría de las Zamia, es una planta de montaña, que crece entre 1400 y 2000 m en un bosque fresco y húmedo, a cubierto, con temperaturas de 13 a 21 °C y de 2400 a 2600 mm de lluvia al año (datos modelizados citados por Calonje y colaboradores, 2011).

Su gran tamaño adulto (un tronco de 4 m y hojas de 3,25 m) la convierte, en cualquier caso, en una planta para un gran invernadero o un jardín botánico.

Al aire libre y en pleno suelo

No se ha documentado ninguna plantación al aire libre fuera de Colombia, donde se conservan plantas en el Jardín Botánico de Medellín y en la Universidad del Tolima. En los climas suaves y sin heladas, de veranos frescos y lluvias regulares, un lugar abrigado, de sombra ligera, en un suelo bien drenado y rico en humus sería el enfoque más coherente; no está validado por ensayos publicados.

En maceta

No se ha publicado ningún relato de cultivo en maceta. Las plantas jóvenes pueden cultivarse en maceta en un invernadero sin heladas, pero con el tiempo la especie supera todos los recipientes salvo los más grandes. Es una deducción, no un resultado comprobado.

En jardines botánicos

En resumen: dos declaraciones estadounidenses y dos colombianas; ningún registro británico ni australiano.

  • Estados Unidos: los Longwood Gardens (Kennett Square, Pensilvania) y el jardín botánico de la Universidad de Hawái en Hilo la declaran en BGCI. El catálogo en línea del Montgomery Botanical Center (Coral Gables, Florida), que participó en el trabajo de campo, no tiene ninguna entrada (catálogo y BGCI consultados el 25 de octubre de 2026).
  • Colombia: BGCI la registra en el Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá y en el Jardín Botánico de Medellín.
  • Australia y Reino Unido: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines.

Que un jardín declare una especie en BGCI indica que la tuvo en algún momento, no que la conserve viva hoy.

Multiplicación

No se ha publicado ningún dato sobre la germinación ni sobre el cuidado de las plántulas. Como todas las Zamia, la especie tiene plantas masculinas y femeninas separadas y se multiplica por semillas; en la naturaleza se observan plántulas (López-Gallego, 2015). El plan de acción recomienda un programa de propagación para reforzar las poblaciones silvestres. Las semillas están exentas de la CITES por la anotación #4, pero deben proceder de plantas cultivadas de origen legal.

Plagas y enfermedades

En la naturaleza, las orugas de las mariposas del género Eumaeus comen las hojas jóvenes y viejas (López-Gallego, 2015). No se ha documentado ninguna enfermedad. En cultivo, las Zamia están expuestas sobre todo a la pudrición en un sustrato frío y empapado, y a las cochinillas.

Rusticidad

No existe ninguna cifra sobre la tolerancia de Zamia tolimensis al frío. Vive en los Andes entre 1400 y 2000 m, bajo un clima tropical de montaña más fresco que el de las tierras bajas (de 13 a 21 °C según los datos climáticos modelizados), pero no se ha publicado ninguna temperatura mínima medida ni ningún ensayo al aire libre: su respuesta a las heladas es desconocida.

Clima mediterráneo y experiencia europea

No se ha publicado ningún resultado de cultivo en Francia, en España ni en el resto de Europa, ni en el suelo ni en maceta, y ningún episodio de helada fechado concierne a la especie. La única indicación europea es la apreciación de Lavaud (2023), desde Montpellier, de que su grupo se cultiva sin problemas en un invernadero sin heladas del sur de Francia. El Jardín Zoológico Tropical de La Londe-les-Maures (Var, Francia) no ha publicado ninguna observación sobre ella. Para los lectores de climas de tipo mediterráneo, como el litoral mediterráneo español, California o el sur de Australia, conviene mantenerla sin heladas mientras no existan datos.

Otras regiones del mundo

No se ha publicado ningún registro de frío ni ninguna clasificación comercial de rusticidad. Las dos declaraciones estadounidenses de BGCI proceden de Pensilvania y de Hawái, y las fuentes no dicen si esas plantas crecen al aire libre o bajo cristal; en los climas oceánicos frescos, como el del Reino Unido, necesita un invernadero sin heladas en invierno.

Toxicidad y precauciones

Sí, hay que considerarla tóxica, aunque no se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia tolimensis. El riesgo está bien documentado en las cícadas: las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y la BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y daños hepáticos en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.

Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.

Usos tradicionales

Los habitantes de la zona donde crece la especie no señalaron ningún uso (López-Gallego, 2015).

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el nombre Zamia tolimensis?

«Del Tolima». El epíteto se refiere al departamento colombiano del Tolima, el único lugar donde se conoce la especie.

¿Qué tamaño alcanza?

Es muy grande para una Zamia. Su tronco alcanza 4 m de alto y 30 cm de diámetro, sus hojas 3,25 m, sus pinnas 45 cm y sus conos masculinos 31 cm.

¿Es una Zamia poeppigiana?

No. Las plantas del Tolima se clasificaron durante mucho tiempo con ese nombre, pero forman una especie distinta desde 2011. Zamia poeppigiana vive en la Amazonia peruana y no crece en Colombia.

¿Cómo se distingue de Zamia huilensis?

Por el tamaño y las pinnas. Zamia tolimensis es mucho más grande, con pinnas falcadas de 30 a 45 cm, con pocos dientes o ninguno; Zamia huilensis tiene pinnas rectas de 16 a 29 cm, dentadas desde la mitad inferior.

¿Por qué se llama «palma de yuca»?

Por su aspecto. Según la descripción original, el nombre local alude al porte de palmera de la planta y al parecido de su tallo joven con un tubérculo de yuca.

¿Está amenazada?

Sí. La UICN la clasifica en peligro, y la lista roja colombiana de 2015 en peligro crítico. Sus poblaciones sobreviven en pequeños fragmentos de bosque rodeados de potreros, fuera de toda área protegida.

¿Es resistente al frío?

No se sabe. Es una planta de montaña, pero no existe ningún dato de frío; por prudencia, conviene mantenerla sin heladas.

¿Es tóxica?

Hay que suponer que sí. No existe ningún análisis de la especie, pero las cícadas estudiadas contienen toxinas graves, sobre todo en las semillas.

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Sitios de referencia

Bibliografía

  • Calonje, M., Esquivel, H. E., Stevenson, D. W., Calonje, C. y Pava, D. (2011). A new arborescent species of Zamia from the Central Cordillera of Tolima, Colombia (Cycadales, Zamiaceae), with comments on the Z[amia] poeppigiana species complex. Brittonia, 63(4): 442-451. doi: 10.1007/s12228-011-9190-4. [Descripción original; copia difundida por The Cycad Society.]
  • Calonje, M., Esquivel, H. E., Morales, G., Mora-Lizcano, Y. A. y Stevenson, D. W. (2012). A new arborescent species of Zamia (Cycadales, Zamiaceae) from the department of Huila, eastern cordillera of Colombia. Caldasia, 34(2): 283-290. [Comparación con Zamia tolimensis.]
  • López-Gallego, C. (2015). Plan de acción para la conservación de las zamias de Colombia. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Universidad de Antioquia, Bogotá. [Documento oficial.]
  • Lindstrom, A., Habib, S., Dong, S., Gong, Y., Liu, J., Calonje, M., Stevenson, D. y Zhang, S. (2024). Transcriptome sequencing data provide a solid base to understand the phylogenetic relationships, biogeography and reticulated evolution of the genus Zamia L. (Cycadales: Zamiaceae). Annals of Botany, 134(5): 747-768. doi: 10.1093/aob/mcae065. [Filogenia del género.]
  • Calonje, M. y López-Gallego, C. (2022). Zamia tolimensis. The IUCN Red List of Threatened Species 2022: e.T66912030A66912052. doi: 10.2305/IUCN.UK.2022-1.RLTS.T66912030A66912052.en. [Evaluación de la UICN; categoría confirmada por GBIF.]
  • Lavaud, S. (2023). Comment cultiver les Zamia en climat tempéré. Cycadales.eu. [Clasificación de las especies por dificultad de cultivo.]
  • Haynes, J. L. (2022). Etymological compendium of cycad names. Phytotaxa, 550(1): 1-31. doi: 10.11646/phytotaxa.550.1.1. [Etimología seguida por The World List of Cycads.]
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