Zamia lacandona

Zamia lacandona es una cícada endémica de Chiapas, en el sur de México, que vive en la selva tropical de tierras bajas de la Selva Lacandona. Esta especie del Género Zamia no tiene tronco visible: su tallo permanece bajo tierra y suele llevar una sola hoja grande y arqueada, que brota de color pardo rojizo. Descrita en 1998 a partir de poblaciones que antes se incluían en Zamia splendens, la UICN la clasifica como en peligro; sin embargo, tiene una capacidad poco común entre las cícadas: rebrota en los terrenos desmontados y quemados, incluso en milpas abandonadas y al borde de los caminos.

Datos clave de Zamia lacandona

  • Nombre aceptado: Zamia lacandona Schutzman & Vovides (1998), aceptado por The World List of Cycads (versión 2026.08.15) y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026).
  • Antiguos nombres y sinónimos: ningún sinónimo; antes de 1998, las poblaciones de la Selva Lacandona se incluían en Zamia splendens.
  • Familia: Zamiaceae, orden Cycadales.
  • Nombres comunes: ninguno atestiguado, ni en español ni en una lengua maya.
  • Distribución natural: México, este de Chiapas (Selva Lacandona y zonas vecinas), entre 80 y 200 m; un naturalista la señala también en el extremo noroeste de Guatemala.
  • Estado UICN: en peligro (EN), criterio A2cd, evaluación de 2022; en peligro de extinción (P) según la norma mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.
  • CITES y otras protecciones: Apéndice II de la CITES (todo el género, desde 1977; semillas exentas por la anotación #4); Anexo B en la Unión Europea.
  • Rusticidad documentada: ningún dato (véase Rusticidad).
  • Exposición y sustrato: en la naturaleza, selva tropical perennifolia de tierras bajas, pero también acahuales, milpas abandonadas y bordes de caminos quemados cada año; ningún consejo de cultivo publicado para la especie.
  • Porte y dimensiones: tallo subterráneo de 17 a 40 cm de largo y 4,5 a 8 cm de diámetro; planta de 15 a 60 cm de alto; por lo general una sola hoja de 30 a 100 cm, con 7 a 12 pares de pinnas.
  • En jardines botánicos: Montgomery Botanical Center (cuatro números de accesión), Marie Selby Botanical Gardens, Huntington y Lotusland (Estados Unidos), Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero (Xalapa, México); ningún registro en el Reino Unido ni en Australia.
  • Toxicidad: sin datos propios de la especie; hay que considerarla tóxica, como todas las cícadas (véase Toxicidad y precauciones).

Cómo reconocer Zamia lacandona

En pocas palabras, es una Zamia de tallo subterráneo que casi siempre lleva una sola hoja, grande y arqueada, con pinnas finamente dentadas en su mitad superior; los conos masculinos se inclinan, mientras que el cono femenino permanece erguido. La descripción original de Bart Schutzman y Andrew Vovides (1998) da estos caracteres:

  • Porte: planta dioica de 15 a 60 cm de alto.
  • Tallo: subterráneo, de 17 a 40 cm de largo y 4,5 a 8 cm de diámetro; en proporción al tamaño de la hoja, el tallo más pequeño de todas las Zamia mesoamericanas que examinaron los autores.
  • Hojas: por lo general una, a veces dos según el estado de la planta y su entorno, arqueadas, ligeramente pubescentes de jóvenes, de 30 a 100 cm de largo y 34 a 80 cm de ancho; hojas nuevas de pardo rojizo a pardo violáceo, verde oscuro en la madurez.
  • Pecíolo: semicilíndrico, pardo verdoso oscuro con un vello pardo, de 20 a 70 cm de largo y 1 a 2 cm de grosor, con aguijones en unas tres cuartas partes de su longitud (aguijones de 0,8 a 4 mm); su base maciza cubre casi toda la parte superior del tallo.
  • Pinnas: de 7 a 12 pares, linear-lanceoladas a ligeramente oblanceoladas, las inferiores algo falcadas, de 13 a 42 cm de largo y 1,5 a 5 cm de ancho, con el margen ligeramente revoluto y finamente dentado en la mitad superior (dientes de 1 a 1,25 mm); su punto de inserción en el raquis es pardo oscuro.
  • Conos masculinos: inclinados (decumbentes), de cilíndricos a cónicos, de color beige oscuro a pardo claro, de 6,5 a 7,4 cm de largo y 1,8 a 2,5 cm de diámetro, sobre un pedúnculo de 10 a 12 cm.
  • Cono femenino: erguido, en forma de barril, cilíndrico y con una punta corta, pardo chocolate con facetas hexagonales prominentes de color beige más claro, de 12 a 14 cm de largo y 6 a 7 cm de diámetro, sobre un pedúnculo de 10 a 11 cm.
  • Semillas: angulosas, de color rojo vivo en la madurez, de 1,6 a 1,8 cm de largo y 1,4 a 1,6 cm de ancho.

Los autores añaden que la hoja única, grande y robusta, y el tallo pequeño identifican la especie en la naturaleza, pero que estos caracteres pueden cambiar en cultivo; en ese caso hay que fijarse también en los dientes finos de las pinnas y en la posición de los conos. El naturalista Jay Vannini, que conoce la planta en el campo, describe una hoja por lo general solitaria de alrededor de 1 m, que a veces alcanza 1,85 m, muy por encima de lo que indica la descripción original (Vannini, 2019).

Híbridos

No se ha documentado ningún híbrido, ni natural ni obtenido en cultivo. Al describir Zamia grijalvensis en 2012, Pérez-Farrera y sus colaboradores plantearon para esa especie un origen híbrido en el que intervendría Zamia loddigesii o una especie del grupo al que pertenece Zamia lacandona; la hipótesis, basada en unos pocos recuentos cromosómicos, no concierne directamente a Zamia lacandona.

Confusiones posibles

Las dos especies que más fácilmente se confunden con Zamia lacandona son Zamia splendens, en la que se incluían antes sus poblaciones, y Zamia grijalvensis, de follaje casi idéntico.

En 1998, Schutzman y Vovides separaron Zamia lacandona de Zamia splendens por una hoja casi siempre única y arqueada, de pinnas falcadas, unas hojas nuevas pardo rojizas y no rosadas, unos dientes finos y no gruesos en las pinnas, un cono femenino erguido sobre un pedúnculo corto (colgante y de pedúnculo largo en Zamia splendens), unos conos masculinos inclinados y no colgantes, y un número de cromosomas distinto. La compararon también con las demás especies del grupo: Zamia standleyi, de hojas arqueadas y pinnas plegadas a lo largo; Zamia cremnophila, de hojas colgantes y con todos los conos erguidos; y Zamia purpurea, de hojas nuevas de color púrpura oscuro y nervios prominentes.

La comparación publicada con Zamia grijalvensis (Pérez-Farrera y colaboradores, 2012) se basa sobre todo en los conos, el tallo y el hábitat:

  • Zamia lacandona: cono femenino pardo oscuro con facetas beige más claras, cono masculino inclinado, 7 a 12 pares de pinnas, tallo cónico, inserción de las pinnas pardo oscura, selva tropical perennifolia de la Selva Lacandona.
  • Zamia grijalvensis: cono femenino de pardo a pardo anaranjado, conos masculinos y femeninos erguidos, 14 a 29 pares de pinnas, tallo siempre estrechado en el centro, inserción de las pinnas pardo clara, bosque tropical caducifolio estacionalmente seco de la Depresión Central de Chiapas.

En 2011, Nicolalde-Morejón y sus colaboradores incluyeron también Zamia lacandona en el «complejo Zamia katzeriana», con Zamia katzeriana, Zamia cremnophila y Zamia purpurea: especies del sureste de México (Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas) de tallo subterráneo y pinnas anchas (de 3 a 11 cm) y coriáceas, fáciles de confundir sin conos.

Taxonomía

Zamia lacandona es un nombre aceptado por The World List of Cycads y por GBIF; la World Checklist of Vascular Plants (WCVP), base de POWO, también lo acepta (consultada a través de GBIF el 31 de octubre de 2026). La describieron en 1998 Bart Schutzman, de la Universidad de Florida, y Andrew P. Vovides, del Instituto de Ecología de Xalapa, en la revista Novon (volumen 8, número 4, páginas 441 a 446), con el título «A new Zamia (Zamiaceae, Cycadales) from eastern Chiapas, Mexico». IPNI atribuye el nombre solo a Schutzman, mientras que The World List of Cycads y el propio artículo dan los dos autores. El tipo es la colección B. Schutzman 517, una planta masculina recolectada en julio de 1984 en la Selva Lacandona; el holotipo se conserva en el herbario de la Universidad de Florida (FLAS), con un isotipo en Xalapa (XAL).

La historia del nombre explica la confusión con Zamia splendens. Cuando Schutzman describió esa especie en 1984, encontró las plantas lacandonas más robustas y quizá distintas, pero las mantuvo en ella por prudencia. Tres hallazgos cambiaron la situación: las plantas recolectadas en 1984 dieron sus primeros conos en cultivo en 1993 y mostraron diferencias de forma y de posición; ese mismo año se encontraron en el vecino Tabasco Zamia splendens casi idénticas al tipo, lo que hacía improbable una sola especie muy variable; y las plantas lacandonas resultaron tener cromosomas inusuales. Los autores contaron 2n = 16, 17 y 18 en seis plantas de tres localidades, mientras que todas las demás especies del grupo tienen 2n = 16; lo atribuyen a fisiones céntricas, como en Zamia paucijuga y Zamia loddigesii.

Parentesco. Para sus autores, la nueva especie elevaba a cinco el grupo de Zamia splendens (Zamia splendens, Zamia cremnophila, Zamia purpurea, Zamia standleyi y Zamia lacandona). La filogenia de Calonje y sus colaboradores (2019), tal como la resumen Lindstrom y sus colaboradores (2024), la situaba en un clado «purpurea» con Zamia purpurea, Zamia splendens, Zamia katzeriana, Zamia cremnophila y Zamia grijalvensis. El estudio de transcriptomas de Lindstrom y sus colaboradores, que incluyó una planta de Chiapas, matiza este cuadro: Zamia purpurea resulta más distinta de lo esperado, más próxima a Zamia meermanii de Belice, y Zamia katzeriana aparece como especie hermana de Zamia splendens; Zamia lacandona permanece entre las especies de Megaméxico de su subclado III-A, todas de tallo subterráneo.

Etimología e historia

El epíteto lacandona alude a la Selva Lacandona, la selva tropical del este de Chiapas, que debe a su vez su nombre al pueblo lacandón, de origen maya, que vive en ella (Schutzman y Vovides, 1998; Haynes, 2022, según The World List of Cycads).

El tipo se recolectó en julio de 1984, en una expedición de Bart Schutzman; una segunda expedición, en 1993, con Andrew Vovides, Terrence Walters y Charles Hubbuch, del Fairchild Tropical Garden, reunió nuevos ejemplares cerca de ruinas mayas de la Selva Lacandona. Pasaron catorce años entre la recolección del tipo y la publicación de la especie. En 2008, la revista sudafricana Encephalartos le dedicó un artículo («Focus on Zamia lacandona», de Osborne, Nicolalde-Morejón y Vovides), que recoge The World List of Cycads.

Nombres comunes

No se conoce ningún nombre común para esta especie, ni en español ni en una lengua maya.

En la naturaleza

Zamia lacandona es endémica de Chiapas según The World List of Cycads. La descripción original la sitúa en la Selva Lacandona, en el este del estado, y en zonas vecinas; los autores dejaron a propósito las localidades en la vaguedad, por temor a los recolectores. Nicolalde-Morejón y sus colaboradores (2014) le atribuyen una altitud de 80 a 200 m, en la provincia biogeográfica del Golfo de México. Jay Vannini añade un registro fiable en la selva tropical húmeda del extremo noroeste de Guatemala, donde se esperaba su presencia, ya que se conocen poblaciones justo al otro lado de la frontera (Vannini, 2019); The World List of Cycads aún no registra Guatemala.

En las zonas no alteradas, la planta crece en el bosque tropical perennifolio de Rzedowski, la «selva alta perennifolia» de Miranda. Schutzman y Vovides la encontraron también en acahuales, como milpas abandonadas, y en lugares alterados constantemente, como los bordes de caminos que se queman cada año para eliminar matorral y pastos altos, donde sus grandes hojas nuevas pardo rojizas la hacen fácil de ver. A su juicio, el tallo subterráneo la protege de la agricultura de roza, tumba y quema, mientras que las especies de tronco aéreo, como Zamia inermis o Zamia soconuscensis, desaparecen de las parcelas cultivadas porque no pueden rebrotar. Vannini (2019) señala también que persiste en los hábitats alterados. Como otras cícadas, forma raíces coraloides que albergan cianobacterias fijadoras de nitrógeno.

Estado de conservación y normativa

Zamia lacandona figura como en peligro (EN) en la Lista Roja de la UICN, según el criterio A2cd, en la evaluación de J.D. Bösenberg publicada en 2022 (categoría según The World List of Cycads y GBIF, comprobada el 2 de noviembre de 2026). El criterio A refleja una reducción del tamaño de la población. Los autores de 1998 consideraban que una especie de tallo subterráneo como esta corre más riesgo por la recolección comercial que por la agricultura de roza y quema. En México figura como en peligro de extinción (P) en la norma NOM-059-SEMARNAT-2010 (Nicolalde-Morejón y colaboradores, 2014).

Como todas las Zamia salvo Zamia restrepoi, incluida en el Apéndice I, Zamia lacandona está cubierta por la inclusión del género en el Apéndice II de la CITES, vigente desde el 4 de febrero de 1977. Su comercio internacional está permitido, pero exige un permiso de exportación del país de origen. La anotación #4 exime en particular las semillas, el polen, las plántulas y los cultivos de tejidos obtenidos in vitro y transportados en recipientes estériles. En la Unión Europea, la especie figura en el Anexo B del Reglamento (CE) n.º 338/97, cuya lista vigente fija el Reglamento (UE) 2026/1383, aplicable desde el 29 de junio de 2026: la importación de plantas vivas exige un permiso. Species+ tiene una ficha propia de la especie, que confirma este régimen (comprobada el 2 de noviembre de 2026).

Esta información general no sustituye a los textos oficiales: conviene comprobar la normativa vigente antes de comprar o intercambiar plantas o semillas, pedir al vendedor una prueba de origen y elegir plantas obtenidas de semilla en cultivo.

Cultivo de Zamia lacandona

No se ha publicado ningún consejo de cultivo propio de Zamia lacandona, y la especie sigue siendo rara fuera de las colecciones especializadas. Jay Vannini señala que está en cultivo, pero poco extendida, por su copa escasa (Vannini, 2019). La descripción original solo aporta dos indicios: las plantas recolectadas en 1984 dieron sus primeros conos en cultivo en 1993, y la forma de la hoja y del tallo puede cambiar en cultivo.

Simon Lavaud, viverista especializado en cícadas (Cycadales.eu, Francia), incluye Zamia lacandona entre las Zamia de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, cuyo cultivo considera de dificultad «media» en clima templado (Lavaud, 2023). Es una clasificación de grupo, no el resultado de ensayos con Zamia lacandona, planta de selva de tierras bajas más que de un clima con una estación seca marcada.

Al aire libre y en pleno suelo

El cultivo al aire libre solo es concebible en un clima tropical o casi tropical sin heladas. Su persistencia en la naturaleza al borde de los caminos y en las milpas abandonadas sugiere que tolera condiciones más abiertas que el sotobosque, pero no se ha publicado ningún ensayo en jardín. Los jardines que la declaran se encuentran en el sur de Florida y en la costa del sur de California, y ninguno precisa si sus plantas crecen al aire libre.

En maceta

En los climas templados es una planta de invernadero caldeado o de habitación luminosa y cálida. Su tallo pequeño y su hoja casi siempre única la hacen manejable en maceta; como para cualquier Zamia, la precaución principal es un sustrato drenante que nunca permanezca frío y encharcado.

En jardines botánicos

En resumen: la conservan cuatro jardines de Estados Unidos y uno de México; ningún registro en el Reino Unido ni en Australia.

  • Estados Unidos: el Montgomery Botanical Center (Coral Gables, Florida) registra en su catálogo en línea cuatro números de accesión bajo Zamia lacandona (93932, 93939, 20140690 y 20140692), los dos últimos de 2014. BGCI la registra además en los Marie Selby Botanical Gardens (Sarasota, Florida), en el Huntington (San Marino, California) y en Ganna Walska Lotusland (Santa Bárbara, California) (consulta del 25 de octubre de 2026).
  • México: el Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero de Xalapa (Veracruz) la declara también en BGCI.
  • Reino Unido y Australia: ningún registro en BGCI ni en los catálogos en línea de los jardines británicos.

Que un jardín declare una especie en BGCI indica que la tuvo en algún momento, no que la conserve viva hoy, y las fuentes no precisan si las plantas están al aire libre o en invernadero.

Multiplicación

No se ha publicado ningún dato propio de la especie. Como todas las Zamia, tiene plantas masculinas y femeninas separadas, de modo que hacen falta una planta de cada sexo y, en cultivo, una polinización manual. Cada escama del cono femenino lleva dos óvulos; las semillas, de color rojo vivo en la madurez, se limpian de su pulpa con guantes y se siembran frescas. La germinación es lenta en las cícadas. Las semillas están exentas de la CITES por la anotación #4, pero conviene asegurarse de que proceden de plantas cultivadas.

Plagas y enfermedades

No se ha documentado ninguna plaga ni enfermedad propia de la especie. En cultivo, las Zamia corren sobre todo el riesgo de pudrición del tallo en un sustrato frío y encharcado, y de sufrir ataques de cochinillas. Entre estas, Aulacaspis yasumatsui, la cochinilla asiática de las cícadas, cuenta el género Zamia entre sus plantas huésped según la base de datos mundial de la EPPO, que sigue a Marler, Lindström y Watson (2021); no se ha señalado ningún ataque en la propia Zamia lacandona.

Rusticidad

No existe ningún dato sobre la tolerancia de Zamia lacandona al frío. Vive en la selva tropical de tierras bajas de Chiapas, entre 80 y 200 m: su capacidad para sobrevivir al fuego y al desmonte no dice nada de su tolerancia a las heladas, y ninguna fuente da una temperatura mínima. El vivero británico Trebrown la sitúa en la zona de rusticidad USDA 10b (mínima media anual de 1,7 a 4,4 °C), una clasificación comercial que no se basa en ningún ensayo publicado.

Clima mediterráneo y experiencia europea

No se ha señalado ningún cultivo en el suelo en Francia, en España ni en el resto de Europa, y ningún episodio de helada fechado concierne a la especie. Para los lectores de climas de tipo mediterráneo, como el litoral mediterráneo español, California o el sur de Australia, sigue siendo una planta de invernadero caldeado o, como mucho, de los jardines sin heladas más resguardados. El Jardín Zoológico Tropical de La Londe-les-Maures no ha publicado ninguna observación sobre esta especie.

Otras regiones del mundo

No existe ningún registro de frío. Los jardines estadounidenses que la declaran están en el sur de Florida y en la costa del sur de California, sin que ninguno indique que sus plantas estén al aire libre. En los climas frescos u oceánicos necesita un invernadero caldeado.

Toxicidad y precauciones

Sí, hay que considerarla tóxica, aunque no se ha publicado ningún estudio de toxicidad propio de Zamia lacandona. El riesgo está documentado en el género y en las demás cícadas: según los estudios farmacológicos que cita The Gymnosperm Database, las Zamia contienen glucósidos tóxicos (cicasina, macrozamina), de los que deriva el metilazoximetanol, y para Zamia furfuracea la ASPCA cita la cicasina y la BMAA, un aminoácido neurotóxico, con vómitos, diarrea sanguinolenta y lesiones hepáticas en perros, gatos y caballos; las semillas son la parte más peligrosa.

Mientras no se demuestre lo contrario, hay que mantener semillas y hojas fuera del alcance de niños y animales, y usar guantes para limpiar las semillas. Ante cualquier ingestión, acudir de inmediato a un centro de toxicología, a un médico o a un veterinario.

Usos tradicionales

No se ha documentado ningún uso tradicional para esta especie, aunque crece en una región habitada desde hace mucho por el pueblo lacandón.

Preguntas frecuentes

¿Es Zamia lacandona una palmera?

No. Pese a su aspecto, es una cícada (familia Zamiaceae), una gimnosperma que se reproduce mediante conos y no está emparentada de cerca con las palmeras.

¿Dónde crece?

Solo en el sur de México y, según un registro de campo, justo al otro lado de la frontera, en el noroeste de Guatemala: en la Selva Lacandona del este de Chiapas y zonas vecinas, a unos 80 a 200 m, en la selva, pero también en milpas abandonadas y al borde de los caminos.

¿De dónde viene su nombre?

De la Selva Lacandona, la selva del este de Chiapas, que a su vez debe su nombre al pueblo lacandón, de origen maya.

¿Cómo se distingue de Zamia grijalvensis?

Sobre todo por los conos y el tallo. En Zamia lacandona, el cono femenino es pardo oscuro con facetas beige, el cono masculino se inclina y el tallo es cónico; en Zamia grijalvensis, los dos conos están erguidos, el cono femenino es de pardo a pardo anaranjado y el tallo se estrecha en el centro. Zamia grijalvensis tiene además más pares de pinnas y crece en el bosque seco.

¿Qué la diferencia de Zamia splendens?

En Zamia lacandona, la hoja suele ser única y arqueada, las hojas nuevas son pardo rojizas y no rosadas, el cono femenino está erguido sobre un pedúnculo corto y el número de cromosomas varía (2n = 16, 17 o 18); Zamia splendens tiene conos femeninos colgantes y 2n = 16.

¿Está amenazada?

Sí. La UICN la clasifica como en peligro (evaluación de 2022) y México la protege como especie en peligro de extinción. Sin embargo, rebrota en los terrenos desmontados y quemados, y los botánicos que la describieron temían sobre todo la recolección comercial.

¿Resiste el frío?

Nadie lo sabe: no hay datos de frío. Procede de la selva tropical de tierras bajas; fuera de los trópicos, debe cultivarse sin heladas, en invernadero caldeado o en interior.

¿Es tóxica?

Hay que suponer que sí, como todas las cícadas: no existe ningún dato propio de la especie, pero las cícadas estudiadas contienen toxinas graves, sobre todo en las semillas.

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Sitios de referencia

Bibliografía

  • Schutzman, B. y Vovides, A. P. (1998). A new Zamia (Zamiaceae, Cycadales) from eastern Chiapas, Mexico. Novon, 8(4): 441-446. doi: 10.2307/3391871. [Descripción original; copia de BioStor en Internet Archive.]
  • Pérez-Farrera, M. A., Vovides, A. P., Martínez-Camilo, R., Martínez-Meléndez, N., Gómez-Domínguez, H. y Galicia-Castellanos, S. (2012). Zamia grijalvensis sp. nov. (Zamiaceae, Cycadales) from Chiapas, Mexico with notes on hybridization and karyology. Nordic Journal of Botany, 30(5): 565-570. doi: 10.1111/j.1756-1051.2012.01453.x. [Comparación con Zamia lacandona (conos, tallo, inserción de las pinnas, hábitat).]
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  • Lindstrom, A., Habib, S., Dong, S., Gong, Y., Liu, J., Calonje, M., Stevenson, D. y Zhang, S. (2024). Transcriptome sequencing data provide a solid base to understand the phylogenetic relationships, biogeography and reticulated evolution of the genus Zamia L. (Cycadales: Zamiaceae). Annals of Botany, 134(5): 747-768. doi: 10.1093/aob/mcae065.
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  • Calonje, M., Stevenson, D. W. y Osborne, R. (2026). The World List of Cycads, versión 2026.08.15. Montgomery Botanical Center, Coral Gables. doi: 10.5281/zenodo.21958524. [Lista de referencia.]