Agave temacapulinensis

Algunas especies llevan el nombre de un lugar condenado a desaparecer. Agave temacapulinensis A.Vázquez & Cházaro es una de ellas: descrita en 2012 en Los Altos de Jalisco (México), debe su nombre a Temacapulín, un pueblo que el proyecto de la presa El Zapotillo amenazaba entonces con inundar. Dentro del género Agave, es un agave de tamaño mediano, glauco a gris claro, de flores amarillo vivo con puntas rojas, confinado a unos pocos afloramientos calizos del cañón del Río Verde. Pocos botánicos lo han visto, casi ningún jardinero lo cultiva, y su supervivencia depende de un territorio de menos de diez kilómetros cuadrados.

Cómo reconocer Agave temacapulinensis

La roseta mide de 80 a 115 cm de altura y cerca de 1,70 m de diámetro. Puede ser abierta o más compacta según el individuo, suele ser solitaria y solo ocasionalmente produce hijuelos. Su color es uno de los mejores caracteres de campo: un gris claro glauco, casi azulado, que destaca sobre la vegetación circundante. Cada roseta lleva apenas 20 a 25 hojas.

Las hojas, ovadas a lanceoladas y brevemente acuminadas, miden de 55 a 90 cm de largo por 10 a 20 cm de ancho. Son firmes y lisas al tacto. El margen es crenado: los dientes marginales, de 8 a 10 mm, nacen sobre amplias bases mamiladas y apuntan casi siempre hacia arriba, aunque su orientación varía. Su separación ofrece una pista más: de 6 a 10 mm en la base de la hoja, de 15 a 21 mm a media hoja y de 12 a 29 mm hacia el ápice. La espina terminal, de 35 a 45 mm por 9 mm, es flexuosa, negra a gris azulada, acanalada y largamente decurrente.

La inflorescencia sitúa a la especie en el subgénero Agave: es una panícula abierta cuyo escapo alcanza de 5 a 6,5 m, con 17 cm de diámetro en la base. Las 16 a 18 ramas laterales ocupan los dos quintos superiores del escapo; miden de 20 a 22 cm en floración y casi el doble en fructificación. Cada una lleva de 50 a 70 flores de 60 a 71 mm, rojizas en la punta en botón y amarillo vivo en la antesis.

La flor muestra el sello del grupo Ditepalae. El tubo floral, profundo (9 a 15 mm), es igual o más largo que los tépalos. Estos son dimorfos: los externos, de 10 a 15 mm, terminan en una punta roja y córnea; los internos, de 12 a 13 mm, están cubiertos de una fina pubescencia blanca, son galeados en el ápice y llevan una quilla dorsal prominente. Tras la floración, los tépalos permanecen erectos y adquieren una consistencia coriácea. Los estambres, amarillos, llevan anteras de 21 mm.

El fruto es una cápsula oblonga a obovoide de 40 a 51 mm por 14 a 18 mm. Las semillas, negras, brillantes y sin ala, miden de 5 a 6 mm por 3 a 4 mm.

Híbridos

No se conoce ningún híbrido, natural u hortícola, de esta especie. Su descripción es reciente, su presencia en cultivo es casi nula, y la otra especie de agave del cañón, Agave angustifolia, ocupa un sustrato distinto (rocas volcánicas basálticas), lo que limita el contacto entre ambas poblaciones.

Confusión

Los autores comparan la nueva especie con dos agaves del noroeste de México pertenecientes al mismo grupo Ditepalae de Gentry, sin considerar a ninguno de ellos como su pariente directo.

Agave wocomahi es la más próxima por el tamaño de la roseta, el hábito generalmente solitario, la textura lisa de las hojas y las flores de tépalos dimorfos con punta roja. Se distingue, sin embargo, por una roseta verde oscuro a verde glauco (no gris claro), hojas largamente acuminadas de margen recto u ondulado, dientes más fuertes (10 a 20 mm) con las puntas curvadas hacia abajo, un escapo más corto (3 a 5 m) con menos ramas (8 a 15) y semillas más grandes (7 × 4,5–5 mm). Ecológicamente la diferencia es clara: Agave wocomahi crece en bosque de pino-encino de la Sierra Madre Occidental, con unos 1.076 mm de lluvia anual, y florece de julio a septiembre.

Agave durangensis comparte el tamaño y el color glauco-grisáceo de la roseta, las flores dimorfas con punta roja y cápsulas y semillas de dimensiones parecidas. Pero sus hojas son ásperas al tacto, sus dientes más largos (10 a 20 mm) y su escapo más alto (7 a 8 m) y más ramificado (18 a 30 ramas). Vive sobre sustrato volcánico, entre 1.700 y 2.600 m, y también florece a finales del verano.

En resumen, una roseta gris claro, lisa, de margen crenado con dientes cortos, sobre caliza y con floración en mayo-junio, apunta a Agave temacapulinensis. Cabe señalar que un ejemplar de herbario de 2010, atribuido después a la especie, se distribuyó primero con el nombre de Agave americana var. expansa: la confusión con las formas glaucas de Agave americana es posible con material estéril.

Taxonomía

La especie se publicó el 30 de noviembre de 2012 en la revista Novon (vol. 22, pp. 235–239) por José Antonio Vázquez-García, Miguel de Jesús Cházaro-Basáñez, Miguel Ángel Muñiz-Castro y Gregorio Nieves-Hernández, de la Universidad de Guadalajara. El nombre se atribuye solo a Vázquez y Cházaro. Miguel Cházaro es especialista en los agaves del occidente de México, ya homenajeado con Agave chazaroi.

Las primeras observaciones se deben al ingeniero Oscar Valencia, que en 2009 registró poblaciones estériles en Acasico, municipio de Mexticacán. El 5 de mayo de 2010, plantas en flor recolectadas cerca de Palmarejo permitieron observar los tépalos dimorfos y la panícula. El holotipo (Vázquez-García & Cházaro 9092, IBUG) procede del Bajío de Temacapulín, en el camino hacia Palmarejo, a 1.670 m. Se preparó el 10 de junio de 2011 a partir de una planta en flor cultivada en casa de Vázquez-García. Hay isotipos depositados en Ciudad de México (MEXU), Michigan (MICH) y San Luis (MO).

Agave temacapulinensis pertenece al subgénero Agave y al grupo informal Ditepalae definido por Gentry (1982), caracterizado por rosetas glaucas, tépalos dimorfos y un tubo floral profundo. Este grupo incluye, entre otras, Agave chrysantha, Agave palmeri y Agave asperrima. Los autores se muestran prudentes en un punto: una recolecta anterior de Lagos de Moreno, atribuida a Agave wocomahi, no se encuentra en el herbario IBUG. Por tanto, no se sabe si Agave temacapulinensis es el primer o el segundo registro del grupo Ditepalae en Jalisco.

El nombre está aceptado en la World Checklist of Vascular Plants, la base de datos sobre la que se apoya Plants of the World Online. Su identificador IPNI es 77130027-1.

En la naturaleza

La especie solo se conoce de la cuenca del Río Verde, en los municipios de Cañadas de Obregón y Mexticacán, región de Los Altos de Jalisco. Es, por tanto, endémica del estado de Jalisco. Su extensión de presencia abarca unos 90 km², entre 102°42′ y 102°48′ de longitud oeste y 21°09′ y 21°14′ de latitud norte. Su área de ocupación efectiva es inferior a 10 km². Algunos ejemplares plantados en un patio de Jalostotitlán no corresponden a ninguna población silvestre.

Crece entre 1.600 y 1.700 m de altitud sobre afloramientos calizos, en el ecotono de tres formaciones vegetales: el bosque de táscate (Juniperus coahuilensis), el matorral espinoso y el bosque de galería de sabinos o ahuehuetes (Taxodium mucronatum) que bordea el río. La precipitación anual es modesta, de 553 a 700 mm. Entre sus especies acompañantes figuran Prosopis laevigata, Vachellia schaffneri, Yucca australis y varios cactus, entre ellos Stenocereus queretaroensis, Opuntia jaliscana, Mammillaria sempervivi y Mammillaria densispina.

La floración tiene lugar en mayo y junio, y la fructificación comienza en junio. El profundo tubo floral retiene gran cantidad de néctar. Cuatro especies de colibríes visitan asiduamente las flores, sobre todo entre las 7:30 y las 9:30 de la mañana, casi siempre un ave por flor. Por la noche, entre las 20 y las 23 h, varios murciélagos toman el relevo. Los autores plantean una hipótesis aún no comprobada: los tépalos erectos y coriáceos protegerían el néctar u ofrecerían un punto de apoyo a los murciélagos.

La especie es localmente abundante pero rara a escala regional. En 2012 su hábitat ya estaba muy degradado por la agricultura y la ganadería. La principal amenaza, sin embargo, procedía de la presa El Zapotillo, cuyo embalse debía inundar casi toda su área. Por ello los autores proponían su inclusión en la NOM-059-SEMARNAT, en la categoría «sujeta a protección especial», y su clasificación como En peligro crítico (CR) según los criterios de la UICN. La categoría CR figura hoy en la Lista Roja de la UICN.

La situación ha cambiado desde entonces. Tras una larga movilización de los habitantes y una resolución de la Suprema Corte sobre la altura de la cortina, un acuerdo alcanzado en 2021 con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) prevé operar el embalse sin inundar Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Este acuerdo no elimina el riesgo para la especie. No se sabe qué parte de su hábitat de fondo de cañón queda por debajo de la cota de llenado, y las demás presiones (desmonte, pastoreo, extracción de hojas) persisten. No se ha encontrado ninguna reevaluación publicada de su estado.

Cultivo

Digámoslo desde el principio: Agave temacapulinensis está prácticamente ausente de las colecciones, y no se ha publicado ninguna experiencia de cultivo detallada en Europa. Los consejos siguientes se extrapolan de su ecología de origen y del cultivo de otros Ditepalae. Dado su estado de conservación, la única procedencia aceptable es una semilla o un hijuelo de origen legal y documentado. Ninguna extracción en la naturaleza es justificable.

Exposición y suelo. Pleno sol. El sustrato debe ser muy drenante y, preferiblemente, calcáreo: una mezcla mineral a base de grava caliza triturada, pómez o lava y algo de tierra resulta ideal. En el suelo, plantarlo en rocalla o en talud garantiza la evacuación del agua.

Riego. En Los Altos de Jalisco, las lluvias se concentran de junio a septiembre y el invierno es seco. Hay que reproducir ese ritmo: riegos abundantes pero espaciados en verano, dejando secar el sustrato entre uno y otro, reducción progresiva en otoño y sequedad total en invierno. Las escasas lluvias de su hábitat (553 a 700 mm anuales) la convierten en una planta más sobria que Agave wocomahi.

Espacio. Una roseta de 1,70 m de diámetro, armada con una espina terminal de 4 cm, necesita sitio, lejos de las zonas de paso. Su hábito generalmente solitario facilita el mantenimiento, ya que la planta no coloniza el terreno.

Cultivo en maceta. Para las plantas jóvenes, y allí donde el clima no permita el cultivo en el suelo, una maceta grande de barro es la solución razonable. Invernada en invernadero frío o en un local luminoso sin heladas, sin riego de noviembre a marzo.

Multiplicación

La especie produce pocos hijuelos, por lo que la semilla es la vía principal. Las semillas germinan a 20–25 °C, sembradas en superficie sobre una mezcla arenosa apenas húmeda, a la luz. Las plántulas necesitan buena ventilación para evitar el damping-off.

Cuando una roseta emite un hijuelo, se separa con sus raíces o con un fragmento de la base, se deja cicatrizar la herida unos días a la sombra y luego se planta en un sustrato mineral seco. El primer riego no se hace hasta pasadas unas dos semanas.

Como todos los agaves de inflorescencia paniculada, la roseta es monocárpica: muere tras la floración. Una planta solitaria desaparece por completo, de ahí el interés de recoger semillas, siempre que varios individuos florezcan a la vez para asegurar la polinización cruzada.

Enfermedades y plagas

No se ha documentado ningún problema específico de la especie. Los riesgos son los de todos los agaves cultivados en Europa. El primero es la pudrición del cogollo o del cuello, provocada por el exceso de agua, sobre todo con frío. Los síntomas suelen aparecer varias semanas después de la causa.

El picudo del agave, Scyphophorus acupunctatus, es la plaga más grave en la cuenca mediterránea: sus larvas excavan el corazón de la roseta hasta que se desploma. Para una especie tan rara, una vigilancia regular en verano está plenamente justificada. También pueden instalarse cochinillas algodonosas en las axilas de las hojas y en las raíces de las plantas en maceta.

Rusticidad

No se ha publicado ningún dato de resistencia al frío para esta especie. Los únicos indicios proceden de su hábitat. A 1.600–1.700 m, en Los Altos de Jalisco, los inviernos son secos y se producen ocasionalmente heladas nocturnas ligeras, pero son breves y van seguidas de días soleados.

Por prudencia, puede suponerse una tolerancia probable del orden de −3 a −5 °C con la planta seca y para una helada breve. Esta cifra es una estimación, no una observación. En las costas mediterráneas más suaves, puede intentarse el cultivo en el suelo en un lugar abrigado y muy drenante, con una planta de reserva. En el resto, el cultivo en maceta resguardada de las heladas en invierno sigue siendo la norma.

Usos tradicionales

En el municipio de Mexticacán, la planta se conoce como maguey blanco, por su color claro. Se emplea para aliviar el dolor interno causado por contusiones y como antiinflamatorio. Sus grandes hojas sirven también para envolver el pescado al cocinarlo.

No se registra ninguna producción de mezcal ni de fibra. La savia de los agaves es irritante para la piel y las mucosas: estos usos locales no deben reproducirse sin precaución, y la manipulación de la planta requiere guantes y protección ocular.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre temacapulinensis? Del pueblo de Temacapulín, en el municipio de Cañadas de Obregón (Jalisco). Los autores lo eligieron para llamar la atención sobre esta localidad amenazada por la presa El Zapotillo.

¿Se puede comprar? Es rarísima en el comercio. Si aparece, hay que exigir un origen documentado, procedente de semilla en cultivo, y rechazar toda planta extraída de la naturaleza.

¿Cómo distinguirla de un Agave americana glauco? Por su roseta más pequeña y de un gris más claro, sus hojas lisas y firmes de margen claramente crenado y, sobre todo, en flor, por sus tépalos dimorfos con punta roja y su tubo floral profundo. Agave americana carece de estos caracteres de los Ditepalae.

¿Está amenazada? Sí. Figura como En peligro crítico (CR) en la Lista Roja de la UICN. Su área de ocupación es inferior a 10 km², su hábitat está fragmentado y degradado, y la presa El Zapotillo ha sido la principal amenaza. El acuerdo de 2021 que preserva los pueblos reduce ese peligro sin suprimirlo.

¿Qué animales la polinizan? De día, cuatro especies de colibríes, sobre todo a primera hora de la mañana; de noche, murciélagos nectarívoros. El tubo floral profundo y rico en néctar conviene a ambos.

¿Resiste las heladas? Poco, con toda probabilidad. No existen datos; la estimación propuesta aquí, −3 a −5 °C con la planta seca, se deduce de su hábitat de altitud media con inviernos secos.

Sitios de referencia

International Plant Names Index (IPNI) — https://www.ipni.org/n/77130027-1 Ficha nomenclatural: autores, publicación, holotipo y localidad tipo.

Plants of the World Online (POWO), Kew — https://powo.science.kew.org/taxon/urn:lsid:ipni.org:names:77130027-1 Estatus del nombre, aceptado según la World Checklist of Vascular Plants, y área de origen.

GBIF — https://www.gbif.org/species/9495526 Estatus aceptado y datos de clasificación.

eFloraMex, Instituto de Biología, UNAM — https://efloramex.ib.unam.mx/cdm_dataportal/taxon/9a8f810f-b59f-47de-8ee3-08f00bd12046 Flora electrónica de México: endemismo en Jalisco y categoría UICN En peligro crítico (Lista Roja, versión 2021-2).

Novon, artículo original — https://doi.org/10.3417/2011065 Protólogo de la especie: descripción, ilustración, ecología, etnobotánica y evaluación de conservación. Fuente principal de esta ficha.

Bibliografía

Vázquez-García, J. A., Cházaro-Basáñez, M. de J., Muñiz-Castro, M. A. & Nieves-Hernández, G. (2012). Agave temacapulinensis (Agavaceae), a new ditepalous species from the Los Altos region, Jalisco, Mexico. Novon 22: 235–239. doi:10.3417/2011065. [Protólogo y fuente principal: morfología, tabla comparativa con Agave wocomahi y Agave durangensis, hábitat, polinizadores, usos locales y evaluación UICN.]

Gentry, H. S. (1982). Agaves of Continental North America. University of Arizona Press, Tucson. [Definición del grupo Ditepalae y datos sobre Agave wocomahi y Agave durangensis recogidos en la tabla comparativa del protólogo.]

McVaugh, R. (1989). Flora Novo-Galiciana 15: Bromeliaceae to Dioscoreaceae. University of Michigan Herbarium, Ann Arbor. [Flora regional del occidente de México; datos ecológicos sobre Agave wocomahi. Citada a través de Vázquez-García et al. (2012).]

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Vázquez-García, J. A., Cházaro-B., M. de J., Hernández-Vera, G., Vargas-Rodríguez, Y. L. & Zamora-Tabares, Ma. del P. (2007). Taxonomía del género Agave en el occidente de México: una panorámica preliminar. En: Agaves del Occidente de México. Serie Fronteras de Biodiversidad 3. Universidad de Guadalajara, pp. 38–82. [Síntesis sobre la diversidad de agaves del occidente de México, principal centro de diversidad del género con 37 especies.]

IUCN (2001). IUCN Red List Categories and Criteria, Version 3.1. IUCN Species Survival Commission, Gland y Cambridge. [Criterios aplicados para clasificar la especie como En peligro crítico.]