Dracaena tamaranae, el drago de Gran Canaria, es a la vez uno de los dragos arbóreos más amenazados del planeta y uno de los más reveladores desde el punto de vista evolutivo. Descrito en 1998 por Águedo Marrero, Rafael S. Almeida y Juan Manuel González-Martín, su estudio original mostró que su porte, sus hojas y su tipo de inflorescencia lo acercan más a los dragos del este de África y de Arabia que a su propio vecino insular, Dracaena draco —un hallazgo que obligó a replantear la historia de la colonización del género Dracaena en Macaronesia como el resultado de dos episodios independientes, y no de uno solo.
Cómo reconocerla
Dracaena tamaranae es un árbol robusto que puede alcanzar entre 6 y 10 m de altura (el Libro Rojo español la cifra en hasta 8 m), de corteza amarillento-grisácea, lisa y apenas marcada por cicatrices foliares. A diferencia del drago canario, cuya ramificación es estrictamente dicótoma, esta especie se ramifica de forma dicótoma, tricótoma y, más raramente, tetracótoma.
Las hojas, de 40 a 80 (110) cm de largo por 3-4,5 cm de ancho, son subuladas, acanaladas, algo falcadas, de color glauco-grisáceo, con el margen entero blanco-hialino y una ancha pseudovaina basal pardo-rojiza. El rasgo más diagnóstico, sin embargo, está en la inflorescencia: una panícula tripinnada de 80-100 cm, glabra y grácil, con estigma capitado y trilobulado —frente a la inflorescencia bipinnada de Dracaena draco y sus parientes atlánticos. Las flores son de color verde-blanquecino; los frutos, globosos, de 10-11,5 mm, pasan del glauco-verdoso al naranja al madurar y suelen contener una sola semilla, negruzca y de 6-7 mm, otro carácter que la separa de los dragos multiseminados del grupo draco.
Híbridos
Aunque Dracaena tamaranae comparte isla con Dracaena draco —la única otra dragonera nativa de Macaronesia—, no se ha documentado ningún caso de hibridación entre ambas. Su segregación ecológica es prácticamente total: tamaranae queda restringida al sector suroccidental de Gran Canaria, más árido y geológicamente más antiguo, mientras que las poblaciones de draco en la isla se sitúan en el noreste, más húmedo y de formación geológica más reciente, sin zona de contacto documentada entre ambas.
Confusión
- Dracaena draco: la única confusión posible sobre el terreno, al coexistir ambas especies en Gran Canaria. Se distinguen con claridad por la ramificación —estrictamente dicótoma en draco, con tendencia tricótoma en tamaranae—, por el tipo de inflorescencia —bipinnada frente a tripinnada— y por el fruto, con varias semillas en draco frente a una sola, normalmente, en tamaranae.
- Resulta especialmente interesante que los estudios morfológicos originales sitúan a Dracaena tamaranae más cerca de los dragos del este de África y Arabia —Dracaena ombet, Dracaena schizantha, Dracaena serrulata— que del propio Dracaena draco, mientras que este último parece más emparentado con Dracaena cinnabari de Socotra. De ahí la hipótesis, hoy ampliamente aceptada, de dos colonizaciones independientes de Macaronesia por el género, en lugar de un único antepasado común para ambas especies canarias.
Taxonomía
La especie fue descrita por Águedo Marrero, Rafael S. Almeida y Juan Manuel González-Martín en A new species of the wild dragon tree, Dracaena (Dracaenaceae) from Gran Canaria and its taxonomic and biogeographic implications, publicado en Botanical Journal of the Linnean Society 128: 291-314 (1998). POWO, autoridad nomenclatural de referencia en este sitio, acepta el nombre. La especie se sitúa en la familia Asparagaceae, subfamilia Nolinoideae, y es un endemismo exclusivo de Gran Canaria.
En la naturaleza
Dracaena tamaranae es un endemismo restringido al sector suroccidental de Gran Canaria, donde sobrevive en dos núcleos poblacionales muy fragmentados —Arguineguín-Tauro y Fataga-Vicentillos— además de algunos individuos aislados fuera de estos enclaves. Crece entre 350 y 1000 m de altitud (excepcionalmente hasta 1270 m), en riscos inaccesibles sobre materiales de los ciclos volcánicos I y II de la isla, en la franja termoesclerófila del sur y suroeste; fitosociológicamente se adscribe a la alianza Mayteno-Juniperion canariensis, entre la franja superior del Aeonio-Euphorbion canariensis y el borde inferior del Pinetum canariensis, junto a especies como Descurainia preauxiana, Taeckholmia pinnata, Aeonium percarneum, Juniperus turbinata subsp. canariensis, Globularia salicina o Pinus canariensis.
Su biología reproductiva es un factor clave de su fragilidad: florece brevemente (1-2 semanas) entre la segunda quincena de julio y primeros de agosto, con frecuencia de forma abortada y siempre de manera escasa e intermitente, y fructifica de forma irregular, con intervalos que pueden superar los diez años entre un episodio y el siguiente.
El último censo detallado (Almeida, 2003) contabilizó 76 dragos vivos: 63 juveniles que nunca han florecido, 12 adultos y un solo individuo senescente. En los 25 años anteriores al censo se había confirmado la muerte de 10 ejemplares, la mayoría adultos, sin que se encontraran plantas jóvenes que pudieran atribuirse a ese mismo periodo —una evidencia clara de que la renovación de la población es hoy un fenómeno espaciado en el tiempo, muy lento y probablemente decreciente. El área de ocupación total apenas alcanza 44 cuadrículas de 500 x 500 m, de las cuales 21 albergan un único ejemplar.
Entre las amenazas documentadas figuran la fragmentación poblacional severa, factores ambientales estocásticos (desprendimientos, sequías periódicas, vendavales, lluvias torrenciales), la presión del pastoreo por cabras y ganado asilvestrado —especialmente dañino sobre las plántulas—, daños ocasionales por insectos, la recolección histórica de ejemplares para fabricar huroneras, y la proximidad creciente de pistas, fincas y edificaciones a sus enclaves de refugio. En consecuencia, el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España la clasifica como En Peligro Crítico (CR C2a(i); D), tanto a escala española como mundial; figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en el catálogo canario, y su hábitat está protegido por la Directiva Hábitats de la Unión Europea. Parte de sus efectivos quedan amparados por el Monumento Natural de Tauro, el Parque Natural de Pilancones, el Paisaje Protegido de Fataga, el Parque Rural del Nublo y los Lugares de Importancia Comunitaria Macizo de Tauro y Amurga, aunque 34 de los dragos censados quedan fuera de estos espacios protegidos —de ahí que las medidas propuestas incluyan ampliar el Monumento Natural de Tauro, controlar el pastoreo, recolectar semillas para bancos de germoplasma y reintroducir ejemplares para reforzar los núcleos existentes o crear otros nuevos.
Cultivo
Dada su situación crítica, la recolección de material silvestre está, lógicamente, descartada; los ejemplares en cultivo proceden de programas de conservación ex situ y bancos de germoplasma, como los que mantiene el Jardín Botánico Canario «Viera y Clavijo». A falta de un protocolo específico, se aplican las pautas generales válidas para los dragos canarios: pleno sol, sustrato mineral muy drenante, riegos espaciados y protección frente al exceso de humedad y al frío prolongado. Procedente de un hábitat particularmente árido, cabe esperar una notable tolerancia a la sequía una vez establecida.
Multiplicación
Se multiplica por semilla, aunque en el medio natural la fructificación es escasa, irregular y puede espaciarse más de una década, con frutos que además suelen contener una sola semilla —una de las razones por las que la recolección de semillas para banco de germoplasma figura entre las medidas de conservación prioritarias para la especie. La multiplicación por esqueje, viable en principio en otros dragos arbóreos, no cuenta con documentación específica para este taxón.
Enfermedades y plagas
No existe documentación específica sobre plagas en cultivo. En el medio natural, las plántulas son especialmente vulnerables al ramoneo de cabras y conejos, además de sufrir daños ocasionales por insectos masticadores. En cultivo cabe esperar los mismos riesgos generales que en el resto de los dragos: cochinillas, ácaros y, sobre todo, pudrición del cuello y de la raíz por exceso de humedad.
Rusticidad
No se han encontrado ensayos de rusticidad específicos para esta especie. Su origen en un hábitat particularmente árido, entre 350 y 1000 m de altitud en el sector más seco de Gran Canaria, sugiere una buena tolerancia al calor y a la sequía, comparable a la del drago canario; su tolerancia a la helada, en cambio, no está documentada, por lo que conviene tratarla con la misma prudencia que al resto de los dragos arbóreos y protegerla del frío prolongado fuera de los climas más suaves.
Usos tradicionales
A diferencia de otros dragos, no hay constancia de que Dracaena tamaranae haya sido objeto de una extracción tradicional de resina. El uso histórico mejor documentado es, de hecho, una amenaza: la recolección de ejemplares para fabricar huroneras, utensilios empleados en la caza del conejo con hurón, práctica que las fichas oficiales de conservación citan expresamente entre los factores de presión sobre la especie.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos ejemplares quedan?
El último censo detallado contabilizó 76 dragos vivos, de los que solo 13 son individuos maduros (12 adultos y 1 senescente); el resto son juveniles que nunca han florecido.
¿Cuál es su estatus de conservación?
En Peligro Crítico (CR), tanto en la evaluación española como en la mundial, según el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.
¿Convive con el drago canario?
Sí, en la misma isla, pero en zonas ecológicamente distintas: Dracaena tamaranae en el sector más árido del suroeste, Dracaena draco en el noreste, más húmedo, sin que se conozca contacto ni hibridación entre ambas.
¿Cómo se distingue del drago canario a simple vista?
Por su ramificación con tendencia tricótoma, frente a la estrictamente dicótoma de Dracaena draco; por su inflorescencia tripinnada en lugar de bipinnada; y por su fruto, que normalmente contiene una sola semilla.
¿Se puede cultivar?
De forma muy limitada, a partir de material de programas de conservación ex situ como los del Jardín Botánico Canario «Viera y Clavijo». La recolección de ejemplares silvestres está prohibida.
Sitios de referencia
Ministerio para la Transición Ecológica — Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España — https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/605_tcm30-99231.pdf — Ficha oficial de la especie; fuente de los datos demográficos, la categoría UICN, las amenazas y las medidas de conservación citadas en este artículo.
Plants of the World Online (Kew) — https://powo.science.kew.org — Autoridad nomenclatural consultada para confirmar el nombre aceptado.
Jardín Botánico Canario «Viera y Clavijo» — https://descargas.grancanaria.com/jardincanario/documentos/Juego_Jardin/Dracaena_tamaranae.pdf — Descripción morfológica detallada de la especie.
Bibliografía
Marrero, Á., Almeida, R.S. & González-Martín, M. (1998). A new species of the wild dragon tree, Dracaena (Dracaenaceae) from Gran Canaria and its taxonomic and biogeographic implications. Botanical Journal of the Linnean Society, 128: 291-314. [Descripción original de la especie; formula la hipótesis de las dos colonizaciones independientes de Macaronesia por el género Dracaena.]
Almeida Pérez, R.S. (2003). Censo, distribución, hábitat y estado de conservación de Dracaena tamaranae A. Marrero, R.S. Almeida & M. González-Martín. Gran Canaria, Islas Canarias. Botánica Macaronésica, 24: 39-56. [Fuente de los datos demográficos y de distribución más precisos, base también de la ficha oficial del Libro Rojo español.]
Almeida Pérez, R.S. (2003). Sobre la presencia de Dracaena draco (L.) L. en Gran Canaria (Islas Canarias): aportación corológica, estado actual y significación biogeográfica. Botánica Macaronésica, 24: 17-38. [Contexto biogeográfico sobre la coexistencia ecológicamente segregada de ambas especies de drago en la isla.]